Una decisión tomada en un momento inorportuno. Así ven los expertos el impacto que tendrá sobre el sector turismo la suspensión del tráfico aéreo durante el pasado fin de semana. Y no sólo sobre hoteles o aerolíneas. Eso sí, oportunidades sigue habiendo en el sector.
Aerolíneas, hoteleras y, en general, todo lo que tenga que ver con el sector del turismo. Son miradas con lupa después de que el pasado viernes AENA decidiera suspender el tráfico aéreo español tras la huelga de los controladores. Una situación caótica para muchos usuarios y que, sin embargo, poco se ha dejado sentir en bolsa. Compañías como Iberia se animan con un 0,03% de revalorización en la sesión, hasta los 3,22 euros. Y ello después de conocer que la española canceló 1.000 vuelos durante el fin de semana y, aunque no se ha concretado el impacto económico de estas cancelaciones, se señala que será de varios millones de euros. Desde EJD Valores afirman que “esperábamos recortes mayores, no teníamos posiciones abiertas y pensábamos que lo ocurrido el fin de semana iba a repercutir gravemente sobre la cotización de la compañía”.

Algo más acusadas son las caídas que muestra Vueling. Una aerolínea que a lo largo del año ha pasado a cotizar desde los 13 euros hasta los 7 euros para cotizar en la actualidad en los 9,2 euros por acción. Un valor que a pesar de las circunstancias “hay que tenerlo en cuenta de cara el medio plazo”, reconoce Juan Enrique Cadiñanos, Codirector de EJD Valores. ¿El motivo? Tiene un negocio bien estructurado, buena cartera y en la parte técnica “el objetivo está en los 13 euros a medio plazo y por la parte de abajo, habrá que ver qué ocurre con los 9 euros que pueden afianzarse como nivel de soporte”.

Pero ¿qué ocurre con las hoteleras?

Sol Meliá recoge beneficios al ritmo del 0,15% en tanto queNH Hoteles amplía hasta el 0,4% sus pérdidas en la sesión. Caídas dispares “que sin duda se centrarán precisamente en este sector, pues el impacto será más negativo para las hotelera”. esta mañana el Instituto de Estudios Económicos cifraba en 400 millones de euros el impacto que puede tener la huelga de los controladores aunque, eso sí, el descrédito para la imagen de España será la peor consecuencia. Algo que no viene bien en estos momentos.