El oro alcanzó el jueves su tercer máximo histórico en igual cantidad de días gracias a su atractivo para los inversores como refugio seguro, mientras que las acciones en Asia avanzaban debido a que el apetito por activos de riesgo continúa pese a una caída en Wall Street. El yen  extendió su declive por los rumores en el mercado de que Japón podría incrementar la flexibilización monetaria para enfrentar la deflación, y por la esperanza de que las autoridades intervengan para controlar su reciente apreciación. La divisa japonesa llegó a retroceder hasta 87,93 yenes por dólar, con órdenes de venta para detener las pérdidas disparándose a alrededor de 87,50. Esta debilidad se suma a su caída de un 0,9% en la sesión anterior, su mayor descenso diario en seis semanas.