El Ibex 35 está notando con intensidad la tensión política desatada en Cataluña estos días, ayer el selectivo sufrió la mayor caída en 16 meses con un retroceso del 2,85%. Las acciones que más lo están notando son las de dos principales bancos catalanes CaixaBank y Sabadell que se dejaron ayer un 4,96% y un 5,69%, sus mayores caídas desde el 2 de agosto de 2016 y el 22 de julio de 2016, respectivamente.

Desde el pasado 19 de septiembre, el selectivo español empezó a corregir con fuerza tras el registro de la Guardia Civil a la empresa de mensajería Unipost en Terrasa, donde descubrieron las notificaciones que preparaba la Generalitat de Cataluña para constituir las mesas electorales. Al día siguiente, 20 de septiembre 14 altos cargos del Gobierno catalán fueron detenidos por su relación con la preparación de la consulta del 1 de octubre declarada ilegal por el Tribunal Constitucional.

El Ibex 35 pierde desde ese momento  27.654 millones de euros de valor en bolsa, un 4,11%, entre las 35 empresas que constituyen el índice español. Sabadell se deja un 11% y 1.112 millones de euros de capitalización, mientras que el banco que preside Jordi Gual cae un 8,3% y se deja por el camino 2.080 millones de capitalización bursátil.  

El selectivo español, además, ha pasado de ser el índice europeo que mayor revalorización conseguía en el primer semestre del año con un acumulado del 11,68%, frente a la rentabilidad del Dax 30 alemán del 7,35%, el FTSE Mib italiano del 6,86%, del 5,31% del Cac 40 francés, del 4,6% del Euro Stoxx 50 y del FTSE 100 británico del 2,38% a convertirse en el segundo peor sólo por detrás del selectivo de la Bolsa de Londres. En el acumulado del año lidera las ganancias la bolsa italiana con un avance del 16,8%, mientras que el Ibex se queda en el 6,37% y el FTSE 100 en el 4,6%.

 

Fuente: Reuters

El índice se mueve en el arranque de octubre y finales de septiembre descorrelacionado respecto a sus bolsas hermanas. La incertidumbre se ha apoderado de los inversores como demuestra el hecho de que la mayoría de firmas de inversión hayan emitido informes alertando de las posibles consecuencias de la independencia de Cataluña.

El último informe ha sido el de AlphaValue que apunta que "la crisis política en España ha abierto una brecha en la confianza de los inversores", además también apunta que los acontecimientos del pasado fin de semana han hecho cambiar la percepción y ven ahora más riesgo “que una oprtunidad de entrada”. Desde JP Morgan indican que “la incertidumbre sobre Cataluña añade presión bajista en el corto plazo” en la bolsa española.

Por el lado macroeconómico, la prima de riesgo sube ya un 16% desde el viernes y se sitúa en máximos de marzo. La agencia de calificación S&P mantuvo el viernes pasado el rating de España pero alertó de que Cataluña ya está afectando al crecimiento de la economía española y que si se relaja la escalada de tensión entre el Gobierno y la Generalitat de Cataluña podría subir el rating en los próximos 18 meses. Este miércoles Fitch hacía lo propio y advertía de que seguir así el rating español se podría ver perjudicado en los próximas semanas.

CAIXABANK Y SABADELL, COMPROMETIDOS CON SUS CLIENTES

El martes ambas entidades apuntaron que pase lo que pase el objetivo es defender los intereses de sus clientes. Caixabank remitió una nota interna a sus empleados este martes en la que les insta a “comunicar proactivamente” a sus clientes su compromiso en la defensa de sus intereses, que “guiará las decisiones futuras que, en caso de ser necesario, hayan de tomarse”.

Mientras que el presidente de Sabadell, Josep Oliu, señaló este martes que ante la “inquietante” situación política que vive España, la entidad catalana cuenta con los instrumentos adecuados en el marco de la UE y del sistema de supervisión bancario europeo para proteger los intereses de sus clientes.

“Si fuera necesario se tomarían las medidas suficientes”, aseguró Oliu, tras indicar que la actual coyuntura puede hacer “romper el foco de lo que realmente es importante” en un contexto económico global en el que los países “compiten” y la seguridad jurídica y la seriedad institucional resultan “fundamentales”.