La escalada del euro y las señales que anuncian una desaceleración económica llevarán al Banco Central Europeo (BCE) a mantener sus tipos sin cambios este jueves y a dejarlas así durante un buen tiempo, estiman analistas. Los 30 economistas del panel AFP/Thomson Financial News aguardan de forma unánime que el BCE mantenga el status quo el jueves, durante la reunión del consejo de gobernadores que se celebra en Viena (Austria). Los guardianes del euro se reúnen dos veces por año en una capital de un país miembro de la eurozona.
El principal tipo de referencia, que determina el costo del crédito en los 13 países que adoptaron la moneda única, permanecería en 4%. La reunión tendrá lugar en momentos en que aumentan los temores para la economía de la eurozona. Los barómetros de confianza, tanto los de los industriales como los de los consumidores, se hundieron en septiembre. Los primeros se inquietan sobre todo por el impacto de la crisis financiera sobre la economía real en Estados Unidos y el euro fuerte, los segundos sobre el alza de los precios de los alimentos y la energía. El euro evoluciona actualmente a más de 1,42 dólares y torna nerviosos a los exportadores. Algunos sufren más que otros, como el fabricante de aviones europeo Airbus, ya que los contratos aeronáuticos son en dólares. Las preocupaciones sobre la economía y el euro fuerte 'son claros argumentos' a favor 'de un aplazamiento de los planes de alza de las tasas adoptados anteriormente por el BCE', estimó el Bank of America en una nota. El economista de Commerzbank Christoph Weil fue incluso más lejos. 'Pensamos que el BCE abandonará su política de alza de las tasas en los meses venideros', dijo. A inicios de agosto, el BCE comunicó su intención de ajustar aún más las tasas en septiembre, pero finalmente debió abstenerse tras el derrumbe de los mercados financieros a raíz de la crisis de créditos hipotecarios de riesgo en Estados Unidos ('subprime'). Los banqueros centrales no pierden la ocasión de advertir sobre los ecos inflacionistas de fuertes alzas salariales y del aumento del precio del petróleo. Y el aumento de los precios al consumo, con una tasa interanual de 2,1%, superó en septiembre por primera vez en un año el umbral autorizado por el BCE. Pero por ahora, la inflación pesa menos en la balanza del BCE y éste está condenado a esperar. 'Los shocks son abruptos. pero puede llevar varios meses antes de que su impacto sea visible', subrayó el Bank of America. Para muchos economistas, el BCE terminó de todos modos con el ciclo de alza de las tasas iniciado en diciembre de 2005 y que se tradujo en ocho pequeños aumentos. La mayoría de los expertos del panel apuestan por un mantenimiento de las tasas a lo largo de 2008. Un pequeño número, no obstante, anticipa un ajuste de la política monetaria a fines de este año o en la próxima primavera boreal