Los europeos preparan una nueva ofensiva para frenar el alza del euro de cara al próximo encuentro del G-7, donde aspiran a que Estados Unidos les dé su apoyo, pese a que hasta ahora se ha mostrado reacio a acudir en su ayuda.
La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, dijo que París contactará en los próximos días con otros países europeos para entablar una iniciativa conjunta. "Me gustaría mucho escuchar nuevamente a Henry Paulson decir fuerte y claro que un dólar fuerte es bueno para la economía estadounidense", dijo la ministra en una entrevista publicada el martes en el diario de negocios Les Echos. El euro ha tocado sucesivos máximos históricos frente al dólar en los últimos tiempos, poniendo en peligro la competitividad de las exportaciones europeas. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha dicho que el alza del euro es perjudicial para la competencia en el comercio global. Y ahora, otros responsables que antes habían mantenido una actitud más cauta, se han unido a la ofensiva. Jean-Claude Juncker, que preside los encuentros mensuales de los ministros de Finanzas de la zona euro, está entre los que han reforzado su retórica contra la apreciación de la moneda única. "Ya no aceptaré que se considere normal que Europa acepte a su propio coste gestionar las consecuencias de los actuales desequilibrios globales", dijo Juncker. "Europa no puede ser el área dentro de la economía mundial que deba soportar las consecuencias de la inactividad de otros", agregó. Los ministros de Finanzas de la zona euro discutirán el 8 de octubre en una reunión en Luxemburgo una posición común para presentar en el próximo encuentro del G-7. "El objetivo es tener un lenguaje más fuerte en el G-7", dijo una fuente cercana a los preparativos del encuentro.