El regulador bancario de China, en un aparente intento por disipar los temores sobre requisitos de capital más estrictos para los bancos, anunció que sólo aplicara "gradualmente" el plan para evitar que los bancos contabilicen deuda subordinada cruzada como parte de su capital. Las declaraciones del regulador son la última señal de la inquietud que tiene Pekín tras la reciente caída de la bolsa china, provocada en parte por los temores a que la regulación pueda obligar a los bancos a reducir los préstamos o emitir nuevas acciones para alcanzar los coeficientes de solvencia.