El capital chino busca negocios fuera de sus fronteras. La exposición a su mercado se les ha quedado pequeña y buscan catapultarse hacia el exterior. Y qué mejor manera que hacerlo en negocios con problemas, pero con amplios potenciales y una fuerte exposición geográfica como las constructoras españolas. Compañías que están todavía en fase de reestructuración tras años de desplome del ‘ladrillo’, con cada vez más negocio fuera de España y que han tenido que poner el cartel de ‘se vende’ a algunos de sus negocios para poder cuadrar sus cuentas.

OHL es la última empresa al que el dinero chino le ha guiñado un ojo. La compañía que controla en un 51% la familia Villar Mir reconoció este lunes en un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que China State Construction Engineering (CSCE), la mayor constructora del país asiático, “ha manifestado su interés en la posible toma de una participación accionarial en la sociedad, a cuyos efectos ha solicitado poder acceder a la revisión y análisis de cierta documentación”.

El caso de Ohl es paradigmático. Al cierre de 2016 reconoció pérdidas de 432 millones de euros frente a los beneficios de 55 millones de euros obtenidos en 2015 y en el primer semestre del año los números tampoco le cuadraron: perdió 32,1 millones de euros debido al coste del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de 34,2 millones que dejó en la calle a 457 trabajadores, frente a los 3 millones de beneficios del mismo periodo del año anterior.

Moody’s apuntó en un informe publicado en agosto de 2016 que la dificultad principal de la constructora era su elevado endeudamiento y sus problemas de generación de caja. Tras un año en el que la compañía ha cambiado su plan estratégico y la dirección ha pasado de Juan Miguel Villar Mir a su hijo Juan Villar-Mir de Fuentes, las cuentas del primer semestre reflejan que su deuda sólo se ha reducido un 0,6% en los seis primeros meses del año hasta los 2.893 millones de euros.

Precisamente, el peso de la deuda y la presión que están ejerciendo los bancos acreedores Crédit Agricole, Santander, HSBC y Deutsche Bank están llevando a OHL a desinversiones como la participación del 2,5% de las acciones que tenía en Abertis por 336 millones, el 80% de sus hoteles Mayakoba en México, o el 17,5% del complejo madrileño Canalejas por 79 millones y prevé seguir vendiendo activos por 700 millones durante hasta 2019. Por lo que ahora los Villar Mir han vuelto a activar la venta de parte de su participación en OHL, como ya hiciesen en 2016 con otro grupo inversor chino como HNA, según ha adelantado El Confidencial.

OHL tiene algo que China State está intentando lograr: presencia internacional. Con una cifra de negocio de 124.000 millones de dólares, la compañía asiática sólo ingresa fuera de sus fronteras 10.300 millones de euros, un 8,3% de su facturación. Mientras que el grupo de los Villar Mir tiene un 31% de su negocio en Estados Unidos, un 20,6% en España, un 20% en México y el resto repartido entre Chile, Rusia, Perú, Canadá o China, con un 2% de su facturación.

En el acumulado del año, las acciones de OHL se revalorizan un 2,3% y desde septiembre de 2016 suben cerca de un 10%. Sin embargo, desde mayo de 2014 cuando sus títulos llegaron a sus máximos históricos hasta los 34 euros el desplome de sus títulos es del 90%, ya que en la actualidad sus acciones cotizan a 3,4 euros. El cabreo entre algunos accionistas minoritarios llevó a uno de ellos a pedir la dimisión de "todo aquel que tenga el apellido Villar Mir, para que sean sustituidos por consejeros independientes", petición que fue respaldada por aplausos por la mayoría de los minoritarios presentes en el auditorio de Mutua Madrileña.  

LA BASURA DE ESPAÑA EN MANOS CHINAS

La gran operación entre las constructoras españolas y el capital chino es Urbaser. Acs, la constructora que controla Florentino Pérez con un 12,5% de las acciones, vendió su filial de limpieza por 1.319 millones de euros a Firion Investments, sociedad controlada por el grupo China Energy Conservation and Environmental Protection (Cecep) el pasado mes de diciembre. Con esta operación, ACS redujo un 54% su deuda y logró ampliar sus beneficios un 3,5% al cierre del año, el único grupo del sector que aumentó sus beneficios junto a Acciona en gran medida por esta desinversión.

Además de esta transacción, las compañías chinas también han ‘prestado oxígeno’ a las constructoras en los años más duros de la crisis económica, que especialmente ha afectado a la obra pública en España. La patronal de la construcción Seopan apunta que desde 2007 a 2016 la licitación de infraestructuras por parte de las administraciones cayó un 98%.

Ferrovial vendió un 5,8% de su participación en la operadora de aeropuertos Heathrow  Airport Holdings al fondo soberano China Investment Corporation (CIC) por 319,3 millones de euros en 2012. La compañía que preside Rafael del Pino mantiene un 25% de la operadora del mayor aeropuerto de Europa, el de Londres-Heathrow, desde la participación del 84% que adquirió en 2006.

Acciona acudió al capital chino para vender una participación del 45% en su planta de fabricación de aerogeneradores de Nantong en 2009. Un 5% de la participación de Acciona Windpower, su filial de renovables, se la adjudicó a la corporación china Casc, el que fuera su socio en la planta, y el 40% restante, a la firma de Hong Kong Chook BO. La compañía que preside José Manuel Entrecanales dispone en la actualidad de dos plantas de ensamblaje de aerogeneradores en España (Castellón y Navarra), otra en Iowa (EE.UU.) y la más reciente es la brasileña ubicada en Bahía.