“La volatilidad ruge tan alto, que destroza moldes y quema manuales de inversión. La rapidez con que se desarrollan los acontecimientos en los mercados financieros es tal, que lo de hoy no sirve para mañana. Todo queda viejo al instante. Hay en este fenómeno enfermizo un proceso singular: el cambio de papeles. Los valores líderes se han convertido en los verdaderos chicharros de la Bolsa actual, principalmente los bancos y las constructoras, mientras los chicharros de siempre siguen varados, algunos de ellos como ballenas muertas.
 Esto viene sucediendo desde febrero del año pasado y ha vuelto a suceder la semana pasada, cuando el Ibex cerró la semana con una subida del 7,14%, la mayor desde julio de 2009. La banca, que cayó a plomo en semanas previas, fue la que se anotó las mayores ganancias semanales. En concreto, Banco Santander subió un 15,04%, seguido de Bankinter (+13,66%), Banco Popular (+12,40%), Banesto (+11,86%), BBVA (+10,06%) y Banco Sabadell (+9,95%), que hoy confirmó su interés en alcanzar una integración con Banco Guipuzcoano. Son porcentajes de escándalo, que dejan vacío de contenido políticas de retribución al accionista, entre otras”, dice un analista financiero.

El dividendo nace y muere en apenas unos minutos y, lo que es peor, durante varios días, semanas, meses incluso ¿para qué abogar por ello”, se pregunta.

En este encuadre, el término chicharro (pescado azul de bajura, de sabor espeso, pero con efectos beneficiosos, dicen, para la salud) lo incorporaron al léxico bursátil los más dinámicos y osados especuladores de la Bolsa de Bilbao hace más de 30 años, cuando la Bolsa de Bilbao marcaba tendencia a nivel nacional. Unos más que otros hemos contribuido a una suerte de popularización del término hasta el punto que muchos de quienes ahora los utilizan no saben a qué se refiere el asunto. Chicharro, en su acepción bursátil, es un término despreciativo, porque se refiere a empresas de solvencia escasa y dudoso futuro. En efecto, mucho chicharros han terminado suspendiendo pagos con el paso del tiempo.

Los chicharros en Bolsa se caracterizan, también, por desarrollar evoluciones similares a las del canto del cisne, grandes subidas y grandes caídas. El especulador que logra coger el ritmo puede ganar mucho dinero. El que va con el pie cambiado, termina arruinado. Nunca los valores líderes entraron en esta disección, nunca los bancos fueron considerados chicharros. Ahora sí, porque son ya muy frecuentes movimientos intradía del 10% (diferencia entre la cotización máxima y mínima diaria) ¿Y qué hacemos con los viejos chicharros si los hasta valores líderes les han suplantado la personalidad?

El paso de los bancos de un escenario a otro está justificado por el fuerte varapalo que acumulan sus acciones en Bolsa a nivel global. No olvidemos que otra de las condiciones de los chicharros es ofrecer precios muy bajos en Bolsa, lo que necesariamente no significa que esté baratos.

Mejor capitalizar que dar dividendo

“Cuando uno observa que movimientos intradía del 10% comienzan a ser muy frecuentes en los corros bancarios desde hace dos años se pregunta ¿para que sostener y mantener los dividendos tradicionales si los precios de las acciones pulverizan en unas horas las marcas de todo un año? Mejor capitalizar y crear valor, que no sostener un concepto clásico y denostado, destruido por la vorágine bursátil actual”, dice el analista jefe de un banco de inversión.

“Además, todo hace prever que las acciones bancarias se comportarán de este modo durante un largo periodo de tiempo más, es decir, con niveles de volatilidad extremos, propios de los viejos chicharros. Y considero que será así, porque el aumento del paro registrado hasta la fecha y la previsión de que pueda aumentar hasta casi el 18,7%, incluso al 20% en 2010, así como el aumento de la morosidad, arrastrarán a la banca española, hasta ahora poco expuestas a las fuertes caídas del sector financiero internacional, como lo han apuntado los balances que se han publicado hasta ahora?, añade.

“Pero esto va a cambiar conforme empeore la situación económica, porque les obligará a adoptar medidas para salir de la crisis como, por ejemplo, una reducción de su beneficio para destinarlo a provisiones”, prosigue.

“Otro de los asuntos negativos de futuro está en que los ratios de capital de los bancos españoles están ya más justos, más que los de los bancos de la Unión Europea después de las ampliaciones y medidas que se han llevado a cabo. No descartó, en fin, que algunos bancos españoles necesiten ampliaciones o que sean necesarios procesos de concentración”, finaliza.

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