El grupo alemán BMW, que incluye las marcas BMW, Mini y Rolls-Royce, se ha convertido en la primera víctima de la crisis financiera en el sector de la automoción, dado que la compañía ha tenido que realizar una provisión de 236 millones de euros por problemas de precios e impagos en Norteamérica. En concreto, el consejo de administración de BMW ha decidido elevar el importe de las provisiones de riesgos correspondientes al primer trimestre "a la vista de las repercusiones de la crisis financiera internacional".