Sector inmobiliario, volatilidad e incluso falta de liquidez en los derechos. Son algunos de los riesgos a los que se enfrenta BBVA, a cinco días de que cierre el plazo para acudir a la ampliación de capital.
Es una operación no exenta de riesgos. En la ampliación de capital lanzada por BBVA para acometer la compra del 24.9% de la entidad turca Garanti no hay que olvidar ni el momento ni la situación del mercado, especialmente el inmobiliario. Es la propia entidad la que considera tener en cuenta estos factores “antes de adoptar la decisión de invertir en las acciones nuevas objeto de la Ampliación de capital”. Damián Querol, director de análisis de Banco Gallego reconoce que “estamos infraponderados en el mercado financiero dado que tiene demasiados factores que le penalizan, como Basilea III y seguramente se den nuevas ampliaciones de capital”. Además –concreta Querol- “mientras no se resuelva el riesgo país de Europa, no se tranquilizarán los ánimos”.

Y es que, a pesar de la diversificación de la entidad, España representa un 61% en su negocio a cierre de 2009. Un país que “se ha visto muy afectado por los efectos de la crisis financiera dada su dependencia a la financiación extranjera, hecho que se ve reflejado en su déficit por cuenta corriente y en el déficit público”. La economía española además tiene dos debilidades “que pueden interferir en nuestro negocio: el ajuste del sector inmobiliario y el lento proceso de reestructuración del sistema financiero”, reconoce BBVA. Tanto es así que la propia agencia de calificación Fitch rebajó el pasado viernes la perspectivas de rating de la entidad “hasta estable desde positiva con la nota AA- dado el esperado crecimiento nulo de la economía española en los próximos dos años, principal mercado de la entidad”.

Factores económicos…

Del lado del sector inmobiliario, los préstamos hipotecarios en España son uno de los principales activos del grupo (31% de la cartera crediticia a 31 de diciembre de 2009) y cualquier variación en este mercado hace más vulnerable a la entidad. “El incremento adicional en los tipos de interés podría tener un impacto negativo significativo en la tasa de morosidad hipotecaria, lo que podría influir negativamente en la actividad del Grupo, así como en su solvencia financiera y en resultados operacionales”. De momento, los expertos reconocen que las subidas de tipos de interés no se darán hasta 2011 en Europa.

El segundo riesgo es la reestucturación a la que se está viendo sometido el sector financiero. Entre enero de 2013 y enero de 2019 se procederá a la introducción de los nuevos parámetros de capital establecidos por Basilea III . BBVA “no puede garantizar que la implementación de dichos parámetros no afecte negativamente a la capacidad de BBVA para pagar dividendos o emitir valores que se clasifiquen como capital regulatorios o liquidar activos (…) lo que podría tener un efecto adverso sobre el negocio del grupo”.

Y junto a los riesgos propios de la economía española, la entidad cita los propios de cada país en los que está invertido. Teniendo en cuenta que el empeoramiento de los países donde opera el grupo- México, Estados Unidos o Turquía- o cualquier variación política, económica o financiera podrían influir negativamente en la cotización.


…y de su cotización

Tras los factores externos, BBVA examina alguna de las situaciones que podría restar atractivo a la ampliación. Los derechos de la ampliación, reconoce la entidad, cotizan durante quince días “sin poder asegurar un mercado de negociación activo ni que vaya a hacer suficiente liquidez para los mencionados derechos”.

Una situación que se une a la incidencia que tiene sobre los derechos la caída de la propia cotización de la entidad. Sólo en la última semana, los títulos de la compañía que preside Francisco González pierden más del 4%. Por ello, Querol reconoce que para un inversor de largo plazo “y que está acostumbrado a la volatilidad que pueden dar estos títulos, la recomendación es la de acudir a la ampliación y aumentar la participación”. Alejandro Martín, subdirector en España de Hanseatic Brokerhouse reconoce que el movimiento de estos derechos “es pura especulación pues la cotización se realiza como si fuera un activo independiente en el mercado secundario, con su propio libro de órdenes…etc”. Este experto reconoce que “entrar en BBVA mediante la compra de derechos en lugar de hacerlo directamente mediante la compra de títulos es algo que podría salir más barato por lo que incluso podría usarse como herramienta de arbitraje, lo que fomenta aún más la especulación con esos derechos”.