El principal índice de volatilidad, el VIX, cotiza en niveles mínimos desde 1993. ¿Es posible que el mercado nunca haya estado tan tranquilo en los últimos 24 años? Lo cierto es que vivimos en un alto estado de complacencia, alimentado porque los focos de incertidumbre, política básicamente, se han ido apagando.

La ausencia de riesgos en Europa está siendo cotizada debido a la victoria de Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de Francia. El sentimiento europeísta se ha hecho con el poder en la segunda economía de la eurozona, empujando a la amenaza populista a un segundo plano. Esto, ha coincidido con un entorno económico de crecimiento global sincronizado por primera vez en años. EE.UU. y Europa presentan robustos datos macroeconómicos e, incluso China, cuyo hard landing ha sido tan temido por el mercado, también muestra señales de fortaleza. 

Además, por el lado empresarial, la temporada de presentación de resultados del primer trimestre está contribuyendo al optimismo. Los beneficios están aumentando hasta un 10% frente a un año antes en EE.UU. y Europa, y el crecimiento de los ingresos es de alrededor del 5 al 6%, con perspectivas positivas para las grandes empresas.

Todo ello funciona de bálsamo y aumenta el apetito de los inversores por el riesgo. De hecho, consideramos que esta actitud optimista con la renta variable europea y estadounidense se va a mantener en el corto plazo.

Otro síntoma de ausencia de miedo: tres semanas de caídas en el oro

Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank

El activo refugio por excelencia, el oro, lleva tres semanas de caídas y las perspectivas a corto plazo son negativas mientras sigan subiendo las bolsas. El metal precioso se recuperó fuertemente en el primer trimestre ante los desafíos geopolíticos, pero tras el resultado de las elecciones holandesas y francesas se han tranquilizado los miedos y el metal precioso ha descendido por debajo del soporte de los 1.300 dólares por onza. De hecho, las ventas se han acelerado en las últimas semanas por debajo del soporte de los 1.282 dólares por onza. Técnicamente el oro se está moviendo en el rango comprendido entre la resistencia de los 1.250 dólares y el soporte de los 1.195 dólares, donde hizo mínimos en marzo.

Entre tanto, el rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha alcanzado su nivel más alto en dos meses.

Una continuación de estas tendencias, combinadas con la expectativa de que el FOMC decida subir tipos en EE.UU. el próximo 14 de junio, es probable que mantengan el oro bajo presión.