Alejandro Vidal, Head Investment Manager de Deutsche Bank España, analiza el escenario de inversión para 2026 y anticipa un año marcado por la rotación entre tecnología y value, la relevancia de la gestión activa y un papel clave del oro en cartera, mientras descarta pivotar la estrategia hacia los mercados emergentes.
En un entorno marcado por tipos de interés estructuralmente más altos y creciente volatilidad en los mercados, Pablo de Cea, gestor de fondos mixtos de Santander Asset Management, defiende que estos productos “vuelven a cobrar un papel protagonista” en las carteras. El experto explica por qué ha aumentado la exposición a renta variable, crédito corporativo y oro, y alerta sobre el error más común que cometen los inversores en periodos de incertidumbre.
Hablar de rotación en carteras es el pan de cada día. Con unas valoraciones altas y con un mercado que no para de subir, la clave está en hacer una buena selección. Pero, ¿hacia dónde están rotando los expertos?
Javier Turrado, director Comercial y de Desarrollo de Negocio de Bankinter Gestión de Activos, lo tiene claro: en este arranque de 2026 hay que asumir riesgo y rotar carteras. La firma sobrepondera financieras, utilities, materiales y cíclicos, con una apuesta decidida por Europa frente a Estados Unidos y Japón, en un contexto marcado por la Reserva Federal, la inteligencia artificial y la presión sobre la renta fija.
Los mercados globales se mantuvieron en general estables a pesar de la continua rotación sectorial y de las señales macroeconómicas mixtas. La moderación de la inflación en Estados Unidos y la caída de los rendimientos de los bonos respaldaron a la renta fija y a los sectores defensivos, mientras que las acciones tecnológicas volvieron a mostrar volatilidad pese al sólido impulso de los resultados empresariales. De cara a la próxima semana, la atención se centrará en el producto interior bruto (PIB) del cuarto trimestre de Estados Unidos, la inflación subyacente medida por el gasto en consumo personal (PCE) y los datos del mercado laboral del Reino Unido, con una expectativa de escasa convicción direccional para el dólar estadounidense.
Las acciones estadounidenses se sitúan apenas por debajo de sus máximos históricos y se mantienen sin alteraciones significativas en lo que va de año. Sin embargo, dentro del mercado estamos presenciando una rotación notable. Los grandes valores tecnológicos han registrado ventas y el estilo value ha superado al growth. Las small caps han generado rendimientos considerablemente mejores. ¿Qué ha impulsado estos movimientos? Los inversores están cada vez más preocupados por los retornos generados por el gasto de capital (capex) relacionado con la IA.
Antonio Feito, ejecutivo de ventas de Swisscanto, se centra en las claves de inversión para 2026, principalmente en renta variable, emergentes e Inteligencia Artificial.
Hugo Polo, asesor de iCapital, advierte de que 2026 puede convertirse en un año decisivo para los mercados financieros. La política monetaria de la Reserva Federal, la inflación persistente, la rentabilidad real de la inteligencia artificial y el riesgo geopolítico podrían alterar bruscamente el rumbo de las bolsas y poner a prueba la confianza de los inversores.
En un contexto de volatilidad, cambios en los tipos de interés y rotaciones sectoriales, la inversión en compañías de calidad vuelve a ganar protagonismo. Federico Battaner, director de inversiones de ANTA Asset Management, analiza qué rasgos definen hoy a estas empresas y por qué considera que deben ocupar un lugar estructural en las carteras, como fuente de rentabilidad sostenida y consistencia a largo plazo.
John Weavers, Portfolio Manager del M&G (Lux) North American Dividend Fund, analiza el panorama de la renta variable estadounidense y cómo su fondo aprovecha oportunidades más allá de las grandes tecnológicas. Según Weavers, la economía de EEUU se mantiene sólida y muchas empresas rezagadas están comenzando a recibir atención de inversores, lo que abre un abanico de oportunidades en compañías de calidad que combinan crecimiento y dividendos crecientes.