¿Cuál es el posicionamiento actual del fondo Robeco US Premium en la renta variable americana?

Pablo Martínez: Efectivamente. Desde nuestro punto de vista, este es un momento especialmente interesante para la gestión activa en el mercado estadounidense. Y dentro de esa gestión activa, creemos que tiene sentido adoptar un enfoque value, pero incorporando un componente claro de calidad. Para entender bien este posicionamiento, creo que es importante mirar lo que ha ocurrido en los últimos años —2023, 2024 y 2025— en el S&P 500. Hemos vivido un periodo en el que un número muy reducido de compañías, en su mayoría de gran capitalización y vinculadas a tecnología e inteligencia artificial, han sido responsables de gran parte de las subidas del índice.

Mientras tanto, una gran parte del mercado se ha quedado rezagada. Esto ha generado un diferencial de valoración muy significativo entre unas pocas compañías y el resto.

De hecho, la magnitud de esta concentración es tal que, si miramos hacia atrás en los últimos 50 o 60 años, solo encontramos dos episodios comparables: principios de los años 70 y finales de los 90, antes del estallido de la burbuja tecnológica. En ambos casos, en los años posteriores ese diferencial de valoración tendió a cerrarse.

Por eso creemos que estamos ante una anomalía que genera oportunidades muy interesantes: hoy es posible encontrar compañías de calidad cotizando a valoraciones atractivas.

Ahora bien, no se trata de hacer value puro. Para evitar las llamadas “trampas de valor”, incorporamos dos filtros clave.

El primero es un filtro de calidad, centrado en los fundamentales: analizamos generación de caja, rentabilidad sobre recursos propios, retorno sobre capital empleado, márgenes… Buscamos compañías que estén baratas, pero no porque tengan fundamentales débiles.

El segundo filtro es el momentum de estimaciones de beneficios. Una compañía puede parecer barata, pero si sus beneficios están cayendo o las estimaciones son negativas, probablemente seguirá estándolo. Por eso buscamos empresas con estimaciones estables o crecientes.

A esto lo llamamos la filosofía de los “tres círculos”: valoración atractiva, calidad sólida y momentum positivo o, al menos, neutral. En este contexto, vemos oportunidades en sectores que han quedado rezagados, como salud, industria o banca. No significa que las grandes tecnológicas no sean buenas compañías —lo son—, pero sí creemos que, en términos relativos, están más caras que otras áreas del mercado.

En el caso del fondo Investment Company of America. ¿Cómo es su enfoque?

César Ozaeta:  Es una estrategia con una trayectoria muy larga, lanzada en 1934, lo que nos da una perspectiva histórica muy relevante. En Capital Group gestionamos aproximadamente 1,3 billones de dólares en renta variable estadounidense, con un equipo de unos 80 analistas que cubren cerca de 3.000 compañías y mantienen miles de reuniones cada año. Esto es importante porque el mercado americano es muy eficiente y exige recursos para hacer una gestión activa con éxito.

El fondo Investment Company of America tiene un enfoque core blend, es decir, no está sesgado ni hacia value ni hacia growth. Buscamos flexibilidad para invertir en distintos tipos de compañías según las oportunidades.

Esto es especialmente relevante porque, en los últimos años, invertir por estilos ha sido complicado debido a los cambios bruscos del mercado. Por eso nuestro enfoque se centra en seleccionar compañías de calidad con una visión de largo plazo.

La cartera está muy diversificada —alrededor de 140 valores— y uno de sus rasgos distintivos es el foco en compañías que pagan dividendos, especialmente aquellas que los incrementan de forma sostenida. Aproximadamente el 80% de la cartera tiene dividendo.

Históricamente, esto ha aportado un perfil defensivo: en caídas fuertes del mercado, el fondo tiende a capturar menos de la bajada, mientras que en mercados laterales captura prácticamente toda la rentabilidad. En fases muy alcistas puede quedarse algo rezagado, pero en el conjunto de los ciclos ha demostrado consistencia, batiendo al S&P 500 en el largo plazo.

Actualmente, aunque tenemos exposición a tecnología, estamos infraponderados frente al índice. Vemos más valor en sectores como salud, industria o consumo, siempre desde un enfoque de selección de compañías, no de apuestas sectoriales.

Estamos hablando del mayor mercado del mundo, pero con una divisa clave: el dólar. ¿Cuál es vuestra visión?

Pablo Martínez: Predecir el dólar es complicado, pero sí tenemos algunas convicciones. A corto plazo, creemos que seguirá actuando como activo refugio, especialmente en entornos de incertidumbre geopolítica. Sin embargo, mirando a medio y largo plazo —3 a 5 años— vemos factores que podrían debilitarlo. Por un lado, la política fiscal estadounidense, con déficits elevados y niveles de deuda crecientes. Por otro, cierta pérdida de previsibilidad institucional y posibles presiones sobre la política monetaria. Dicho esto, sigue siendo la principal divisa global y no tiene sustituto claro, pero sí creemos que podría estar más débil que en los últimos años.

César Ozaeta: Coincidimos en gran parte. A corto plazo, el dólar está muy influido por los diferenciales de tipos de interés y por el contexto geopolítico, lo que refuerza su papel como refugio. Pero en un horizonte de 12 a 24 meses, vemos posible una cierta depreciación frente al euro. A más largo plazo, sin embargo, el mayor crecimiento estructural de Estados Unidos —por productividad, innovación, mercado laboral— actúa como soporte para el dólar. Por tanto, no esperamos una depreciación fuerte en términos estructurales.

¿Cómo estáis gestionando la volatilidad actual, especialmente ligada al contexto geopolítico?

Pablo Martínez: Con cautela, sin duda. Pero nuestro escenario base sigue siendo de crecimiento económico, aunque algo más moderado. Es clave vigilar la inflación, especialmente si está impulsada por shocks de oferta como el energético. Pero si estos factores se normalizan, los bancos centrales seguirán centrados en la inflación subyacente. Para nosotros, estos episodios de volatilidad son oportunidades. Nos permiten acceder a compañías de calidad a valoraciones más atractivas, algo clave en una estrategia value como la nuestra.

César, habláis de “luces largas”. ¿Dónde veis las oportunidades a largo plazo?

César Ozaeta: Nuestro enfoque es claramente de largo plazo. Y uno de los mensajes clave es que estamos viendo una ampliación del mercado. Venimos de un periodo en el que el crecimiento de beneficios estaba muy concentrado en pocas compañías, pero creemos que eso está cambiando. Cada vez más sectores están contribuyendo al crecimiento.

Por ejemplo, en salud vemos compañías innovadoras con gran potencial. En industria, toda la inversión en infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial —como centros de datos— abre muchas oportunidades.

En definitiva, creemos que en los próximos años habrá más crecimiento en más sectores y en más compañías, muchas de ellas con valoraciones atractivas. Y ahí es donde una estrategia diversificada y basada en selección de compañías puede aportar valor.

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