Desde una perspectiva estratégica, tras años de infrainversión, Europa está entrando en lo que podría convertirse en un importante ciclo de inversión. En un mundo más fragmentado y en proceso de desglobalización, este gasto ya no es únicamente una prioridad económica; cada vez más, se trata de una cuestión de soberanía e independencia estratégica. Probablemente será necesario un volumen significativo de inversión de capital en áreas como defensa, transición energética, electrificación, centros de datos, infraestructuras, inteligencia artificial y autonomía digital.
El nombramiento de John Healey en el Ministerio de Hacienda es importante, ya que incorpora al gobierno a un conocido valedor del sector de defensa al departamento que decide si los planes de gasto se convierten en realidad. Healey fue ministro de Defensa hasta hace muy poco, y su frustración ante la cautela del Ministerio de Hacienda fue clara y meridiana. Su mensaje era sencillo: el Reino Unido necesitaba destinar más recursos a su defensa y al cumplimiento de sus compromisos con la OTAN. Eso ya no es una petición procedente del exterior. Esa es la opinión del propio ministro recién nombrado. Llega como alguien que ya es consciente de la brecha que existe entre la ambición estratégica y la realidad presupuestaria.
El primer fondo europeo enfocado en la industria espacial, Echiquier Space (gestión de LFDE), ha cumplido su quinto aniversario tras alcanzar un patrimonio bajo gestión de 631 millones de euros a cierre de junio de 2026. Esta cifra supone un crecimiento del 1.160% respecto a los cerca de 50 millones de euros que administraba en 2024, reflejando el fuerte apetito inversor por un sector que avanza hacia los 1,8 billones de dólares de negocio previstos para 2035.
Cuando se habla de la inteligencia artificial a menudo se hace desde la perspectiva de los modelos base, la innovación en semiconductores o las empresas que compiten por desarrollar la próxima aplicación revolucionaria. Sin embargo, detrás de cada modelo de IA se esconde una infraestructura física enorme que hay que construir, financiar y gestionar.
El gasto en IA está impulsando la expansión de los beneficios más allá de las grandes tecnológicas, lo que favorece a las empresas más pequeñas y a los mercados emergentes.
Creemos que el repunte del mercado alcista —impulsado por un fuerte crecimiento de los beneficios, y no por la expansión de los múltiplos— aún tiene margen para continuar.
Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier (LFDE), opina sobre cómo el rechazo a la construcción de nuevos centros de datos se está convirtiendo en un nuevo factor de riesgo para la economía de la IA. El gestor recuerda que en EE. UU. se contabilizan más de 300 moratorias locales desde 2023 y que, según Morgan Stanley, entre 2025 y el primer trimestre de 2026 se han retrasado o cancelado proyectos de centros de datos por valor de 286.000 millones de dólares
El sector salud pone en primer plano factores positivos a pesar de su errático comportamiento en los últimos tiempos. Por un lado, los buenos resultados financieros del último año para el 76% de las empresa, la multiplicidad de subsectores con su propia dinámica, más allá del tradicional sesgo defensivo y la potencialidad que presenta.
El oro ha experimentado un cambio de tendencia notable durante el primer semestre de 2026. Tras alcanzar un máximo histórico intradía de 5.595 dólares estadounidenses por onza el 29 de enero, los precios sufrieron una fuerte corrección y, en el momento de redactar este artículo, a principios de julio, cotizan por debajo del nivel con el que comenzaron el año.
Estados Unidos gana tracción frente a Europa, especialmente en los últimos meses, lo que significa que no se encuentre por el camino con riesgos a tener en cuenta. Más allá de ellos, entre las ideas para invertir, la búsqueda de rentabilidad por dividendo en una cartera que supere en un 50% la de la remuneración del S&P 500 o centrarse en las pequeñas y medianas empresas