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Además, metales como el estaño, la plata, el germanio y el antimonio han pasado a ser fundamentales para los sistemas de defensa y la electrónica avanzada. Se prevé que la demanda de estos materiales siga creciendo durante décadas. La cuestión que realmente preocupa al mercado no es si son importantes, sino quién las controla.
Por ahora, la respuesta es China, y no es casualidad. Tres décadas de una política industrial perseverante han permitido alcanzar la posición más destacada de la era moderna en materia de materiales críticos, centrada en las fases de procesamiento y refinado, que son las más difíciles de replicar. Lo que ha cambiado es la respuesta occidental: Estados Unidos, la UE y sus aliados han pasado de los documentos estratégicos a la legislación y al presupuesto, destinando capital a la reconstrucción de unas cadenas de suministro que ya no pueden dar por sentadas. Ese enfrentamiento (entre un titular bien afianzado y un rival bien financiado y con un programa político claro) es lo que convierte a esta situación en una de las historias estructurales más significativas de los mercados actuales.
La corrección de julio es cíclica, mientras que la tesis es estructural
El rasgo más destacado fue un cambio radical en el mercado de las tierras raras. MP Materials, en Estados Unidos, cayó un 26 %; la australiana Lynas, un 21 %; y los productores chinos, como Shenghe Resources Holdings y Grinm Advanced Material Co, cayeron un 29 % y un 47 %, respectivamente. Esto arrastró a China, al último puesto de la clasificación por países, con una caída del 13,7 % y como el factor que más lastró el rendimiento, seguida de cerca por EE. UU. debido a las mismas empresas mineras de tierras raras. Las compensaciones procedieron de los productores indonesios de níquel y estaño (Vale Indonesia subió un 27 %, Metals X Ltd un 21 % y Pt Timah Tbk un 16 %3) y de la recuperación de las empresas mineras sudafricanas. Por tamaño, las empresas promotoras de capitalización media fueron las más afectadas, con una caída del 11 %, mientras que las grandes promotoras volvieron a ser las que mejor resistieron1.
Las tierras raras ocupan un lugar central en el análisis estructural y son la causa principal de la caída registrada en julio. El sector experimentó un fuerte repunte a raíz de las restricciones a la exportación que China introdujo en el año 2025 sobre las tierras raras pesadas, como el disprosio y el terbio, lo que convirtió las licencias de exportación en una herramienta de presión y potenció a los productores fiables no chinos integrados en las cadenas de suministro aliadas.
Ese contexto normativo se endureció aún más en julio, cuando China amplió de nuevo su lista de control, añadiendo 14 entidades europeas. Sin embargo, la renta variable sufrió una fuerte caída. Las mismas acciones mineras que habían liderado la subida perdieron entre una quinta parte y casi la mitad de su valor a medida que se fue desvaneciendo el impulso alcista y se produjeron operaciones de recogida de beneficios. Esto no altera los factores estructurales: la Ley de Materias Primas Críticas de la UE y las iniciativas paralelas de EE. UU. siguen canalizando el capital público hacia la capacidad de separación y de imanes fuera de China, mientras que el control de China sobre el procesamiento se mantiene sin cambios. Esas mismas tres décadas de paciente política industrial que consolidaron el control de China sobre los materiales críticos, son ahora precisamente lo que está impulsando a los gobiernos occidentales a invertir, legislar y, cada vez más, realizar coinversiones para liberarse de esa dependencia. Las correcciones en una temática tan marcada por las políticas tienden a afectar al impulso del mercado más que a la tesis subyacente.
Quien se posiciona corto tiene razón en lo que respecta a las acciones individuales
Los fondos de cobertura han aumentado este año sus posiciones cortas frente a varias empresas del sector de los minerales críticos que cotizan en EE. UU., como MP Materials, US Antimony y American Resources, partiendo de la idea de que el apoyo de Washington, por muy considerable que sea, tardará años en aflojar el control de China y puede que no sea suficiente por sí solo. Las posiciones cortas en US Antimony han aumentado este año de aproximadamente una cuarta parte a más del 40 % de su valor de mercado, mientras que las posiciones en contra de American Resources, que no generó ingresos el año pasado, han pasado de menos del 10 % a más de una quinta parte de sus acciones2.
Gráfico 1: posiciones cortas en empresas respaldadas por el Gobierno de EE. UU.

Fuente: Bloomberg Finance L.P. y WisdomTree, a 15 de julio de 2026. La rentabilidad histórica no es indicativa de los resultados futuros y cualquier inversión puede perder valor.
El escepticismo se basa en dos aspectos. En primer lugar, varias de estas acciones se triplicaron en el año 2025 gracias a las participaciones del Estado, los préstamos y los contratos de compra garantizada. Atrajeron una oleada de capital de los inversores particulares, lo que dio lugar a unas valoraciones que, según los críticos, se vieron impulsadas más por las noticias sobre políticas económicas que por los fundamentos económicos. En segundo lugar, y desde un punto de vista más estructural, un informe del Centro de Estrategia de Minerales Críticos de SAFE sostiene que la limitación determinante para Occidente es el dinero, y no la geología. La falta de financiación pública, frente a unas minas y plantas de procesamiento que requieren grandes inversiones de capital - y cuya construcción puede llevar una década o más - mientras que China sigue teniendo la capacidad de reajustar los precios liberando oferta en cuanto los competidores alcancen una cierta escala. La reciente inclusión de MP Materials y USA Rare Earth en la lista de control de exportaciones de China nos recuerda que Pekín sigue teniendo influencia tanto sobre la oferta como sobre la confianza del mercado.
En nuestra opinión, nada de esto debilita el argumento estructural, sino que lo refuerza. El argumento bajista se centra, en su gran mayoría, en la concentración en un puñado de empresas estadounidenses especulativas, a menudo sin ingresos o dedicadas a una única materia prima, y no en la demanda de metales estratégicos ni en la orientación de las políticas. Se trata, en efecto, de un argumento a favor de una exposición que se distribuya a lo largo de la cadena de valor y se pondere en función de la sustancia económica, en lugar del valor nominal.
1 Fuente: Bloomberg del 1 de julio de 2026 al 31 de julio de 2026.