En nuestro último artículo publicado en este medio el pasado 27 de julio, decíamos que parecía como si los mercados se resistiesen a “dejar de ser felices” a pesar de existir una serie de factores que nos hacían pensar que tampoco era cuestión de tomarse las cosas “con tanto optimismo”.

De hecho, en aquellas líneas, recordábamos la opinión de mis compañeros de Interdin Análisis advirtiendo del riesgo de que en las próximas semanas, los mercados tanto de deuda pública como de renta variable, pudiesen corregir ese “idilio con el positivismo” después de publicarse muchas e importantes referencias de gran calado en los primeros días de agosto que pudiesen confirmar que la recuperación en Europa sigue lejos de poder confirmarse.

Pues bien, apenas catorce días después, nos encontramos con unas bolsas que han incurrido en fuertes retrocesos tanto a uno como otro lado del Atlántico, después de que los temores de mis compañeros de Interdin Análisis se confirmasen día a día.

La aversión al riesgo se ha incrementado de forma notable después de que Rusia contestase a las sanciones de Occidente con una batería de medidas entre las cuales destacaban la prohibición de importar alimentos desde la UE, así como la posibilidad de que no se permitiera las líneas aéreas occidentales sobrevolar el espacio aéreo ruso. Aunque a finales de semana las tensiones se relajaron, lo cierto es que la aplicación de estas medidas podría suponer un coste de unos 5.500 millones de euros para la CE, (unos 800 millones de euros para España). Para Rusia podría provocar un importante aumento de la inflación ya que este país importa aproximadamente un 30% de los productos perecederos que necesitan sus ciudadanos.

El riesgo geopolítico se agrava también después de que aviones militares norteamericanos iniciasen una serie de operaciones en Irak atacando posiciones del denominado Estado Islámico. El conflicto entre Israel y los palestinos de Hamas se mantiene con continuas rupturas del “alto el fuego”.

Uno de los mayores temores que generan estas situaciones es que se produzca un fuerte incremento en el precio del petróleo después de que éste hubiese bajado en desde la tercera semana de julio, algo que no es especialmente positivo para Europa en estos momentos.

En cuanto a los indicadores económicos que se han conocido en estas dos semanas podemos concluir que han dejado un balance mixto. Se sigue demostrando que los ritmos de recuperación en EEUU y en el Reino Unido son mayores que en Europa. En el Viejo Continente, como nota destacada más negativa, podemos señalar la publicación de un PIB italiano que confirma que el país transalpino entra en recesión en el segundo trimestre del año. Dos datos como el de la producción industrial alemana, (por debajo de lo esperado) y la balanza comercial de este país, reduciendo su superávit por encima del ritmo previsto, han hecho también bastante daño.

Las reuniones de política monetaria celebradas por parte del BCE y del Banco de Inglaterra tampoco han generado muchas novedades. El BCE ni hizo ni anunció nada diferente a lo esperado por los inversores, manteniendo tipos y señalando que se necesitan ver los impactos que tendrá la puesta en marcha de los nuevos TLTROs en septiembre, (se espera una fuerte suscripción por parte de la banca, quizás de unos 850.000 millones de euros, que sin duda servirán para estimular el crédito en la Eurozona). Draghi, en su discurso, hacía referencia a la debilidad de la recuperación en la Eurozona, y recordaba que sigue dispuesto a poner en marcha “posibles medidas no convencionales”. Nada nuevo.

Y nada nuevo tampoco por parte del Banco de Inglaterra, que dejaba intactos sus tipos de referencia, aunque daba el mensaje de que puede endurecer antes de lo previsto su política monetaria en base al dinamismo que muestra la economía del Reino Unido.

En los países emergentes la atención ha seguido centrada en China, con la publicación de datos bastante contradictorios, y en Argentina, donde parece que se estabiliza la situación.

A nivel empresarial, sin duda, el rescate de Banco Espírito Santo, es la noticia que ha marcado la atención de los inversores. A pesar de que la operación se ha realizado de una forma impecable, siendo el primer caso de una entidad financiera en la que se ha comenzado a aplicar la nueva normativa europea al respecto, las dudas sobre el sector financiero europeo, en vísperas de las realizaciones de los test de estrés, se han incrementado de forma notable, provocando fuertes ventas en todos las entidades bancarias, especialmente en los países de la periferia europea, castigando a los índices bursátiles de estos países, especialmente a nuestro Ibex.

Ahora, lo que hay que determinar es si asistiremos a más caídas o si por el contrario, es el momento de aprovechar los descensos para tomar posiciones.

A corto plazo parece que la aversión al riesgo tendió a remitirel viernes pasado a pesar de la confirmación de ataques aéreos de EEUU en Irak, pero también como consecuencia de cierta relajación del riesgo percibido en Ucrania al anunciarse que Rusia volvería a retirar sus tropas de la frontera. También han incidido favorablemente las noticias de tregua en la franja de Gaza.

Los índices de renta variable de Europa y, sobre todo, de EEUU rebotaron desde los mínimos de la semana, al igual que las rentabilidades de la deuda alemana y estadounidense, así como las primas soberanas de la periferia europea y el oro tendían a perder terreno. Hoy lunes parece que se confirman esas tendencias.

Esta semana, además de los frentes geopolíticos, habrá que prestar atención a los datos de EEUU (ventas minoristas el miércoles y producción industrial el viernes), a los de la Eurozona (PIB2T e IPC final el jueves), al PIB2T de Japón (martes) y a nuevos datos de actividad de China (miércoles).

Aunque aún es muy prematuro apostar por el final de los recientes movimientos de mercado, esperamos que la reducción de la aversión al riesgo iniciada el viernes se consolide a corto plazo.

Desde un punto de vista fundamental nuestros analistas nos dicen que podría ser un buen momento para volver a pensar en tomar posiciones. A pesar de la dubitativa recuperación en Europa, el crecimiento mundial se incrementa y los bancos centrales continúan ofreciendo estímulos y, sobre todo, sugiriendo que los tipos de interés se mantendrán en bajos niveles por un largo periodo de tiempo, (los aumentos de tipos en EEUU y Reino Unido parecen estar descontados ya por los mercados). No parece que el affaire entre Ucrania y Rusia y las sanciones económicas que se están generando en ambos sentidos sean lo suficientemente importantes como para dañar a la actividad económica global. Rusia presionará con sus exportaciones de gas a occidente… pero no puede olvidar que necesita los ingresos de divisas que generan estas exportaciones.

A pesar de la comprometida situación en la que se encuentran el conjunto de indicadores técnicos, en estos niveles, los indicadores más rápidos empiezan a mostrar una posible vuelta del mercado, habiendo actuado correctamente los soportes estipulados para los principales índices bursátiles: Los 1.900 puntos en el S&P500, los 3.000 en el EuroStoxx50, los 9.000 en el Dax y los 10.000 en el Ibex-35.

Un rebote hasta niveles en el entorno de los 10.400 puntos del Ibex (una anterior zona de resistencia) podría ser factible.