Los expertos de la firma de inversión lo tienen claro; los bancos centrales de los países desarrollados tienen casi intervenido el mercado de bonos. Y por esto están largos en crédito, aunque no les resulte una postura cómoda.
 
En un reciente informe, apuntan que el actual ciclo económico de EE.UU. está muy cerca del final y que los bonos corporativos estarían muy cerca de tocar pico. “Las empresas del país están muy centradas en elevar su deuda para recomprar acciones, y como consecuencia sus balances se están deteriorando”, dicen.
 
En su opinión, los mercados están actuando de forma disfuncional; la correlación de activos es muy alta y las noticias negativas no se reflejan en los precios. La explicación está, sin duda, en la actividad de los bancos centrales “que son la única fuerza que mueve al mercado y los inversores no se pueden permitir el lujo de luchar en un entorno de bajos tipos de interés”, apuntan.

Fase en la que están los activos

 
Quizá por eso  Pilar Garicano, directora de ventas institucionales de la entidad en España, asegura que “todo depende de los bancos centrales. Desde un punto de vista fundamental preferiríamos quizá estar tirando a infra pesados en riesgo, pero también somos conscientes que las políticas de los bancos centrales pueden seguir aguantando esto. Con lo que continuamos en nuestras carteras de crédito con una beta neutral. No obstante, los inversores están muy largos, y mientras el BCE siga comprando, ellos también… lo que no quita para que estén incómodos con esa posición larga y que haya momentos puntuales de nerviosismo… momentos que aprovecharemos para subir entonces la beta ya que, al fin y al cabo, los bancos centrales van a seguir ahí”.
 
La situación, para esta firma es peligrosa, ya que la mano invisible de los bancos centrales está desincentivando que los países continúen con la agenda de las reformas estructurales pendientes. “medidas que ahora son más necesarias que nunca para hacer frente también a los populismos que han surgido por una población descontenta ante la creciente desigualdad, consecuencia de la globalidad…”, dice Garicano.
 
En Europa el BCE no solo compra bonos soberanos, sino  que destina 7.500 millones de euros mensuales en adquirir crédito de las empresas. En cuanto a las valoraciones, la experta apunta que “ni chica ni limoná… Aunque es verdad que los spreads están cotizando por debajo de su media histórica, también es cierto que esos diferenciales están bajos para esta fase del ciclo de impagos subiendo, apalancamiento en pico y ralentización en la economía americana. Comparando los spreads de EE.UU. y de Europa, parece que EE.UU. está bastante más barata… pero ahí hay truco: corrigiendo por el basis swap, por la diferencia de calidades (sobre todo en high yield, Europa es de más calidad que EE.UU.) y porque el vencimiento medio es mayor en EE.UU., la ventaja se reduce mucho.
 
Recomendación de la firma:
Para Robeco lo más adecuado en esta situación es ser selectivos, eso sí, dentro de una gestión flexible y conservadora en cada una de las categorías. Apuntan que:
  
- Preferimos Europa a USA (queremos ver spreads más amplios en USA para que nos compense ponernos más largos).
- Estamos defensivos en deuda emergente, aunque con la beta tampoco muy por debajo de 1. En China sí preferimos estar infra pesados.
- Apostamos por deuda financiera y por sectores de consumo doméstico. Respecto a los bancos, esperamos que puedan hacer un catch up desde el under performance que han tenido por estar excluidos del programa de compra del BCE y por las consecuencias negativas en sus cuentas de unos tipos de depósitos en negativo. Al fin y cabo, seguimos viendo valor (los spreads apenas se han movido este año vs el 20% de mejora en los spreads no financieros) en uno de los pocos sectores que están des apalancándose y mejorando los ratios de capital.
 
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