El inicio del año ha sido el peor de la historia para los principales índices de Wall Street. Las tensiones en China vuelven a estar detrás de los problemas de las bolsas del resto del mundo y las caídas acumuladas por los mercados comienzan a generar bastante nerviosismo entre los inversores.
 
No es para menos. Según los datos de Bespoke Investment, hasta el cierre del pasado viernes, la caída media de los títulos del S&P 500 es de un 22,5% desde sus respectivos máximos históricos. Este porcentaje deja a la mayor parte de los componentes del principal selectivo estadounidense en territorio bajista, es decir, bear market.

Lo que es peor es que esta situación no es exclusiva de los grandes valores, sino que la caída media desde máximos de las acciones del S&P 400, compañías de mediana capitalización caían hasta el cierre del viernes un 26,5%. En el caso de las pequeñas compañías el descenso medio desde su pico es de más de un 30%.

Explican en Bespoke que “todo el mundo se centra en la caída del 10% del S&P 500 desde los máximos intradiarios del pasado mes de mayo, la mayor parte de las acciones estadounidenses han entrado ya en su propio mercado bajista”.
 
Esta circunstancia puede observarse en algunos gráficos. Uno de ellos muestra que ha sido el sector de la energía el que ha generado mayor debilidad a la renta variable estadounidense.
 
“Hasta el cierre del viernes, la caída media de las acciones de esta industria superaba el 50% desde sus máximos”, dicen.  Después de la energía, el sector más débil es el de materiales con descensos de alrededor de un tercio en su capitalización.
 
Por el contrario, las compañías que lo han hecho  mejor han sido utilities y consume básico, que son los únicos que no han caído en territorio de bear market, dicen en Bespoke.

bear market
 
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