Siendo claros, parece que no corren buenos tiempos para las IIC. La volatilidad de los mercados de renta variable, la necesidad de financiación de bancos y cajas, los problemas de deuda soberana o la desconfianza de los inversores vuelve a minar la industria de los fondos de inversión. Sin embargo, algunas gestoras comienzan a retomar el vuelo. Son las denominadas boutiques de fondos: una gestora especializada en la que la independencia juega un papel fundamental.
Si nos vamos al mercado español, son muchas las gestoras que se han visto penalizadas durante los primeros compases de 2010 -sobre todo en el mercado español- por la falta de confianza de unos inversores que vieron la crisis de deuda, la volatilidad de los mercados de renta variable e incluso la guerra por el pasivo como un aliciente para dejar de invertir en fondos de inversión. Un tiempo en el que parecía que apremiaba tener el dinero bajo el colchón. Las gestoras vivieron en sus carnes esta falta de confianza. Pero no todas. Aquellas con un claro estilo de gestión: activo, flexible e independiente lograron - y aun hoy lo siguen haciendo- mantener la senda de crecimiento.

Pero ¿cuáles son las ventajas que ofrece una boutique de fondos frente a una gestora tradicional? La mayoría de las boutiques de fondos lo tienen claro: la independencia. La ausencia de conflictos, el mayor alineamiento con los clientes, “así como la agilidad en la toma de decisiones o la especialización en determinados nichos de inversiones y servios”, admite Ángel Olea, director de inversiones de Abante. Desde el departamento de análisis de Nordea reconocen que generar constantemente Alfa es raro y “un margen de error bajo en la gestión de las inversiones se puede lograr fácilmente y ser reproducido por cualquier entidad financiera”. Y reiteran, es casi imposible que un gestor genere alfa en todas las clases de activos y en todas las regiones. Por ello, la especialización es una necesidad.

Estas gestoras lo saben y por eso, tienen muy presente a la hora de gestionar “el sentido común y la diversificación. Intentar evitar modas y tener muy presente el riesgo de las inversiones”, admite Olea. Es en este punto, precisamente es donde más incide Carmignac a la hora de gestionar las inversiones ya que “nuestra responsabilidad es gestionar la cartera independientemente de las condiciones de los mercados y no porque la renta variable esté mal, nuestra cartera debe seguir al índice”. Su clave principal, reconoce este gestor, es que a la hora de gestionar no están referenciados a un índice de referencia (benchmark). Una característica que irá unida al de la diversificación y ser inversores de largo plazo. “Los mercados que identificamos tienen una perspectiva de largo plazo, lo que nos permite identificar regiones con dificultades y además son inversiones orientadas al crecimiento” . Nordea por su parte opta por el uso, tanto externo como interno, de boutiques que proponen las mejores soluciones a sus clientes. Y confirman haber estado atrayendo activos considerables “con una gama de productos muy diferentes que van desde el incremento de las acciones estadounidense o los fondos de valor europeos con un rendimiento elevado”. Un enfoque que sólo es posible en un concepto “multiboutique” que añade credibilidad a la oferta, independientemente del estilo de inversión.

La crisis reconfigurará el sector

Una gestión propia que les ha permitido capear la actual crisis financiera. Desde Abante, Ángel Olea admite que “la clave está en la cercanía con los clientes primero para que las recomendaciones que les hicimos en su día se adecuasen lo más posible a su situación y objetivos. Y después para explicarles lo que pasaba en cada momento, qué opinión tenían y cómo estaban posicionando las carteras. Una crisis que sin duda volverá a replantear la actual situación del mercado de fondos. Al menos así lo explica Nordea que está convencido de que “el negocio se polarizará con más fuerza hacia el bajo coste de la beta a través de los ETF´s por un lado y soluciones de alta convicción alfa por el otro”. Un desarrollo que no es nuevo pero que se ha acentuado con los últimos acontecimientos. En este sentido, los jugadores más ágiles han sido capaces de moverse rápidamente para reformar sus modelos de negocio y proporcionar un mayor alfa o beta más barato.

Estas gestoras lo tienen claro: poco importa ser grande o una boutique. Se trata de construir sobre las fortalezas de un enfoque de inversión boutique: espíritu emprendedor, flexibilidad y dinamismo. Y una combinación de todas que las configura como pequeñas grandes gestoras. La industria de los fondos está cambiando y las reformas son profundas pero para los supervivientes hay una gran cantidad de oportunidades que les permitirá seguir incrementando su negocio en los próximos años.

Puede ver el informe completo, suscribiéndose a la revista Estrategias de Inversión