Tal y como se esperaba, la Reserva Federal ha mantenido los tipos de interés en el 0,50- 0,75%. El comunicado de la autoridad monetaria no ha ofrecido prácticamente ningún cambio.
 
La FED explica que la economía sigue mejorando a un ritmo moderado. Quizá la única novedad sea el matiz en el párrafo en el que habla de la inflación. El comunicado dice que “con ajustes graduales en la política monetaria, la actividad económica se expandirá a un ritmo moderado, el mercado laboral se fortalecerá algo más y la inflación llegará al 2% en el medio plazo”. El tema de alcanzar este objetivo es algo que prácticamente se descuenta en esta reunión.

inflación en EEUU


Prácticamente ninguna firma de análisis esperaba que la institución que preside Janet Yellen moviera ficha en la reunión de hoy y subiera los tipos de interés. Hay muchas razones, aunque la más obvia es que la presidenta de la autoridad monetaria no ha tenido una rueda de prensa para explicar su decisión.

Probablemente la FED haya respirado ante esta circunstancia, sobre todo después de los últimos días. La hiperactividad del nuevo presidente de Estados Unidos tomando decisiones que han sorprendido a los mercados ha puesto en alerta a los inversores,  y probablemente también a los miembros de la institución. Aunque la autoridad monetaria es una institución independiente, lo cierto es que lo ideal es que las políticas fiscales y las monetarias vayan de la mano y no se contradigan.

Menos de dos semanas después de la toma de posesión de Trump, lo que los mercados aún no saben es cuál va a ser la profundidad de las políticas fiscales de la nueva administración.  ¿Se va a quedar corto el magnate-presidente en su rebaja de impuestos y en la inversión en infraestructuras o todo lo contrario?

Si Donald Trump se sale del guión –en algunos casos cumpliendo todo lo que ha dicho-,  la economía podría sobrecalentarse. Sobre todo cuando acabamos de asistir a un dato espectacular del mercado laboral. El dato de empleo privado muestra una creación de 246.000 puestos de trabajo solo en enero, cuando los expertos estimaban 165.000.

Por si fuera poco, el dato de ISM muestra una mejora de la actividad económica en enero, con un avance hasta 56 desde 55. Es más, tanto el componente de precios como el del empleo han mostrado un gran avance.

Michael Hanson economista de TD Securities explicaba que si se queda corto puede decepcionar y si se pasa puede sobrecalentar la economía, obligando a la FED a ser más agresiva en su camino.
Hay que recordar que la autoridad monetaria subió los tipos de interés en diciembre por segunda vez en casi una década. Los distintos comentarios de sus miembros dejan entrever la voluntad en continuar este proceso de normalización de una forma gradual.


Por lo tanto, al igual que los inversores, los miembros de la FED probablemente estén vigilando muy de cerca los movimientos del nuevo presidente.

Mientras tanto, la economía da cada día más síntomas de normalización, con la inflación muy cerca ya de los objetivos (2%) y del casi el pleno empleo con una tasa de paro de apenas el 4,7%.

Con estos datos, el pasado mes de diciembre los miembros de la Reserva Federal proyectaron cuatro subidas de tipos de interés, un extremo que no coincide con lo que descuentan el mercado de futuros de tipos de interés y el consenso. La mayor parte de los analistas trabajan con la posibilidad de dos subidas.

Pero la FED, además, tiene que vigilar muy de cerca los próximos movimientos del nuevo gobierno, sobre todo aquellos que tienen que ver con su propia estructura.

Janet Yellen ha entrado hoy en su último año como presidenta de la Reserva Federal, ya que su mandato concluye en febrero del próximo ejercicio y Donald Trump también ha criticado su labor. Pero, además, en la FED hay que nombrar dos nuevas plazas para gobernador y eso puede marcar la dirección de la política monetaria este mismo año.

Según una nota de Deutsche Bank “ahora que ya se ha nominado el candidato al Tribunal Supremo, la FED puede ser la siguiente. El próximo presidente podría sentarse en una de esas dos vacantes”, afirma.
En opinión de este experto, “una FED más dovish no implica una caída en la rentabilidad del bono americano. Si con Trump la FED se vuelve extremadamente dovish, la credibilidad se habrá perdido, las previsiones de inflación repuntará, el bono subirá y el dólar se debilitará. Si Trump quiere –como parece- un dólar más débil, necesitará hacer nombramientos de miembros dovish”, lo que en su opinión no garantiza tipos bajos.

De hecho, los inversores deberían vigilar muy de cerca la evolución del bono americano, que ha sido uno de los activos que más han reaccionado a la victoria de Trump, tal y como puede verse en el gráfico.

S&P y bono


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