Las empresas españolas siguen apostando por la expansión de sus negocios en el exterior. En el pasado esta fórmula funcionó para evitar la crisis interna y ahora se hace necesario por la globalización, pero ante un mundo divergente y tan pendiente de la posible subida de tipos de interés en EEUU, esa migración no es garantía de éxito en todas ellas actualmente.
 
Las compañías del Ibex 35 que apostaron por salir de España hace años, ahora apuestan por esa baza más fuertemente. De hecho, las diez compañías del selectivo que más exportan fuera de nuestras fronteras obtienen entre un 98% y un 72% de su cifra de ventas en el exterior.
 

Entre esta decena de empresas, observamos que algunas de ellas están atravesando por momentos complicados precisamente por jugarse casi todos sus ingresos a la situación global, es el caso de Técnicas Reunidas, cuya cifra de proyectos futuros está a merced básicamente de la OPEP y los grandes productores de petróleo, que fijan el precio del activo y, por tanto, favorecen o no que las empresas contraten los servicios de Técnicas Reunidas. De hecho, aunque en el primer semestre la empresa presidida por Juan Lladó mantuvo estable su cartera de pedidos en el primer semestre de este año, los proyectos de petróleo y gas representaron un 96% del total de la cartera, es decir, se juega prácticamente todo al mismo color.
 
Otra compañía cuya exposición al exterior es muy abultada y podría no beneficiarle es Amadeus. El proveedor de soluciones tecnológicas para la industria de los viajes obtiene un 96,17% de sus ventas en el exterior. A finales de 2015 esta cifra se transformó en 3.763 millones de euros y en el primer semestre de este ejercicio fueron 2.275,5 millones (crecieron un 15,1%). Sin embargo, la incertidumbre por los atentados mundiales está afectando al sector del turismo.
 
Quizás la situación más comprometida es la de Santander, pues sus ingresos de fuera de España son el 87,71% de su cifra de ventas. De este porcentaje la mayor parte se reparte entre Brasil, donde es el banco líder, y en Reino Unido, de donde procede la cuarta parte del total de sus ingresos. Por un lado, el mercado brasileño vive pendiente pendiente de la crisis política que tras el impeachment de Dilma Rousseff intenta silenciarse. Además, la dependencia de la economía carioca del precio de las materias primas es un arma de doble filo. Por otro lado, la segregación de Inglaterra de la Unión Europea también representa un problema grande para Santander, pues el Brexit amenaza con llevar a la economía británica a la recesión.
 
Frente a estas empresas a las que su exposición internacional puede causarles problemas, hay otras compañías a las que su apuesta internacional les está reportando jugosos frutos. Sin ir más lejos, tenemos a Gamesa, que con un 91% de sus ventas fuera de España, no para de lograr nuevos contratos, de hecho, ya tiene más de 1.000 millones de ingresos procedentes de países de fuera de la OCDE. No le sucede como a Técnicas Reunidas y su cartera de proyectos no para de engrosarse.
 
Por otro lado está Grifols que, con una alta exposición al mercado estadounidense, espera como agua de mayo la subida de tipos en el país del Tío Sam, pues un dólar fuerte engordaría sus ingresos al traerlos a España y transformarlos en euros.  
 
Ni un solo “pero” se le puede poner a la expansión internacional de Inditex, pues su negocio está tan fuertemente diversificado, que los problemas económicos de algunas regiones son compensados con las virtudes de otras. Además, su apuesta por la venta online le ayuda a cubrirse las espaldas bajando los costes de comercialización y cubriéndolos exponencialmente con los ingresos.
Las constructoras y empresas de servicios fueron de las primeras compañías en salir fuera de España para capear la crisis y lo hicieron diseminándose por múltiples países para contrarrestar efectos nocivos. Ahora, a ACS le beneficia su fuerte presencia en América, mientras que a Ferrovial puede jugarle una mala pasada su joya aeroportuaria inglesa, Heathrow.
 
Viscofan está en tierra de nadie, pues posee una relevante exposición a EEUU, lo que le beneficiaría ante el esperado encarecimiento del dinero, mientras que la exposición a otras regiones como México y Reino Unido contrarrestan estas esperanzas.