La pérdida de fuelle frente a la estabilización. Mientras unas todavía consiguen repuntar en Wall Street, otras empiezan a vivir la corrección en los mercados. ¿Quién gana la batalla?
Distintos caminos. Después de las grandes revalorizaciones en el mercado estadounidense las large caps y las small caps se han soltado de la mano para tomar diferentes sendas. Es el destino. Mucho camino recorrido juntos acumulando sesiones en verde para, finalmente, dividirse. En los últimos meses sus resultados han sido bien distintos como resultado del cambio en el sentimiento de los inversores.

Así pues, el Russell 1.000, que tiene empresas de gran capitalización como el S&P 500, tiene un valor de mercado 20.000 millones de dólares. Por su parte, el Russell 2.000, se centra en pequeñas empresas que suman 2.000 millones de dólares de capitalización en bolsa. ¿Cuál ha sido el camino que han tomado sendos selectivos y por qué motivo?

Desde máximos históricos el Russell 1.000 ha perdido 265.000 millones de dólares, lo cual ha supuesto una caída de en torno al 2%. Por su parte, en términos de cifras, el Russell 2.000 se habría dejado menos. Alrededor de 150 millones de dólares. Aunque eso no es determinante para analizar si se han comportado mejor las grandes o las pequeñas empresas. Si atendemos al porcentaje de caída, es donde vemos esa evolución.

En ese sentido, el índice en la que cotizan las “small caps” ha descendido más de un 8%, mucho más que las pérdidas acumuladas por las compañías más grandes.

cotización russell 2000


Muchos expertos consideran que las compañías dentro del selectivo de “large caps” que pagan dividendos a sus accionistas se han comportado mucho mejor que la media del mercado. Si tenemos en cuenta que 300 de las 1.000 compañías no retribuyen a sus inversores, se obtendría una de las respuestas por las que las firmas de mayor tamaño se están comportando mejor en los mercados. En este ejemplo en concreto, el promedio de esas compañías ha bajado en torno al 2% en los últimos meses. Un dato significativo.

Por el contrario, muchos analistas también destacan que no importa el porcentaje como tal, sino el grado de pérdidas, lo cual hace más daño al mercado. En esta línea, aunque las grandes compañías hayan retrocedido en menor medida, han perdido más capitalización. Pese a ello, lo cierto es que hay un mayor número de pequeñas empresas que han bajado sustancialmente. La mayoría, del sector tecnológico y, más en concreto, de internet.

Desde el punto de vista de Morgan Stanley, “las grandes compañías están alcanzando niveles de márgenes récord, mientras que las pequeñas empresas están algo por debajo de su media histórica de largo plazo”.

A pesar de que las small caps están algo más caras que las grandes compañías, “ambos grupos tienen una rentabilidad por dividendo similar”, sostiene la entidad financiera estadounidense. “Las pequeñas compañías están demostrando mayor capacidad para aumentar sus ventas frente a las grandes y la diferencia está aumentando recientemente”, concretizan.

“Las pequeñas empresas podrían beneficiarse del florecimiento de la actividad de fusiones y adquisiciones, sobre todo ahora, que las valoraciones siguen sin ser muy elevadas”, opina de Morgan Stanley.

Así pues, a partir de ahora no hay muchas previsiones para que el Russell 2.000 corrija más allá del 10%. Algunos analistas consideran que los grandes índices de capitalización más grande podrían sufrir correcciones más grandes en el tiempo, exceptuando algún catalizador macroeconómico que pueda modificar la tendencia.

Por su parte, Jack Ablin, director de información de BMO Private Bank, no está preocupado por la ola de ventas. Piensa que los grandes índices de capitalización pueden resistir el impulso de ventas que también se está extendiendo a través de un la caída del “sector de Internet, las redes sociales y los nombres de biotecnología en el Nasdaq”.

Asimismo, JC O’Hara, explica que “las acciones de alta capitalización influyen en los promedios más por lo que pueden enmascarar la debilidad interna”. Por lo tanto, continúa, "históricamente, este tipo de divergencia no augura nada bueno para la longevidad de la inercia alcista del mercado”.