Nabil El-Asmar, director de relación con clientes de Iberia de Candriam, habla sobre los retos económicos que tienen los países en la actualidad sobre todo después del anuncio de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
 
Después de conocerse los dos eventos más importantes en España (Brexit y elecciones). ¿Qué perspectivas tiene para la renta variable española para el medio plazo?

Efectivamente habría que distinguir los dos tipos de eventos: por un lado el Brexit y por otro lado el tema de las elecciones españolas, que respecto a los mercados ambos eventos han tenido una resolución distinta. En el caso del Brexit nos hemos ido al peor escenario y en el caso de las elecciones, sin ánimo de hacer algún tipo de valoración pero desde el punto de vista de los mercados, la verdad es que los resultados han sido bien acogidos. El Brexit es un evento global que va a seguir dando muchos coletazos, porque no está claro cómo se va a materializar. Sin embargo, las elecciones españolas ha sido un evento local, con un resultado que no ha sido mal acogido por los mercados, pero que pensamos que las consecuencias positivas con los rebotes en algunos valores específicos es difícil que se mantenga en el tiempo y por tanto la bolsa española estará sujeta a los vaivenes del Brexit.

¿Piensa que el inversor debe estar preparado para seguir en estos niveles de volatilidad?

La verdad es que al final como todos sabemos por la experiencia a los mercados no les gusta la incertidumbre y esta suele generar volatilidad. El problema del Brexit es que es diferente por ejemplo a un evento como Lehman Brothers, que al día siguiente el banco pidió el concurso de acreedores. La realidad es que en cuanto al Brexit físicamente y legalmente nada ha pasado. Como todos sabemos Reino Unido sigue formando parte de la Unión Europea, los tratados siguen en vigor, y por tanto es un evento diferente a otros del pasado porque es en diferido. Hemos tenido el primer shock, pero a partir de ahora, se abren más preguntas que respuestas: cómo se va a materializar este Brexit. Todo esto son preguntas para las que no tenemos respuestas. Todo esto lleva su tiempo y lleva aparejado volatilidad. Pensamos que va a haber volatilidad.

No solo esto sino en cuanto a la integridad de la UE, puesto que se habla de nuevos referéndums. ¿Esto también es incertidumbre para el mercado español y el resto de mercados europeos?

Eso es un tema más político que económico, pero al final el tema del Brexit es que si la UE aplica un criterio duro respecto a Reino Unido e intenta romper la relación existente de una manera rápida, eso puede ser un mensaje rápido y contundente para todos estos movimientos que podrían intentar sumarse a la ola pro Brexit, pero sería malo para la economía y los mercados. Entonces hay que buscar un equilibrio entre la dureza y que no tenga un impacto muy fuerte en la economía. Esto afecta a la incertidumbre y a la volatilidad a corto plazo.

El sector bancario ha sido el que ha estado más penalizado en los últimos meses en el Ibex 35. ¿Sería partidario de seguir al margen de las entidades financieras? ¿Cómo ve al sector bancario con los desafíos que tenemos en este momento?

Aquí habría que distinguir de nuevo entre dos temas: por un lado el Brexit y los intereses que tienen bancos en Reino Unido y por otro lado que esos bancos son tenedores de deuda estatal. En un entorno en el que las primas de riesgo suben los bancos sufren. Pero habría que distinguir entre Brexit, que afecta a todos los sectores, de los retos que tiene el sector bancario de por sí. En el caso de España, y también de otros países del entorno, con unos tipos de interés tan bajos va a tener consecuencias claras en su negocio con una potencial sobredimensión del actual sector donde parece que hay presiones para iniciar una segunda ola de concentraciones, y donde hay presión por las fintech. En definitiva el sector bancario va a estar expuesto al Brexit y al resto de retos que haya más a sus particularidades como los tipos de interés tan bajos y a una potencia sobredimiensión en algunas zonas. Va a ser un sector expuesto a volatilidad. Preferimos intentar jugar mediante sectores activos valores concretos, bancos que puedan estar mejor preparados para estos retos que tienen los bancos.

¿A qué se expone económicamente el Reino Unido después de que se haya confirmado el Brexit?

Es difícil dar cifras concretas en el sentido de que no sabemos cómo se va a materializar es difícil dar estimaciones. Hay distintos escenarios. El más optimista es que la salida se produzca de una manera rápida, ordenada, clara y que una libra más débil pueda favorecer o acelerar las exportaciones y que en el medio plazo el impacto no sea tan fuerte. Pero hay lecturas que apuestan por un escenario contrario y es que sea un proceso lento, doloroso, con un gran impacto en el PIB y que el hecho de tener una libra más baja no vaya a ser suficiente amortiguador para compensar una fuerte caída en la actividad. A día de hoy es difícil dar estimaciones mientras no esté claro cómo se va a proceder con el Brexit. Desde luego positivas en el corto plazo no parece que vayan a ser.

¿Cómo afecta al resto de economías europeas?

Lógicamente el BCE hace sus previsiones y otros organismos hacen otras. He llegado a ver cifras más pesimistas y otras más optimistas. Está claro que va a tener un impacto en el crecimiento del PIB y en la economía real. Pero hay dos tipos de problemas: el impacto directo y cómo valorar el shock de confianza que va a generar. Esto lo vimos hace no mucho, en 2007 y 2008, como las crisis que se generar en el sector financiero pueden trasladarse en segunda derivada a la economía real. Entonces la verdad es que no es muy alentador el panorama. Espero que no se desarrolle el escenario más pesimista y que vayamos a un escenario medio o no tan negativo.

¿Y a España?

 Está claro. El 20% de turistas son británicos y en una economía como la española tiene un peso importante. Desde luego va a tener consecuencias y no solo porque se espere menor presencia de turistas británicos aquí, sino como decíamos al principio por toda la interacción que los bancos y muchas compañías tienen con Reino Unido en cuanto a tratados comerciales y demás. De nuevo es difícil dar cifras exactas, pero va a tener un impacto. Esperemos que por el resultado de las elecciones se puedan reactivar otra serie de inversiones y que el consumo y la demanda interna continúen y aunque el Brexit tenga un impacto en la economía española esperemos que no sea un impacto tan elevado como para poner en duda la recuperación de la que estamos siendo testigos.

Otro de los temas de interés es la subida de tipos de interés por parte de la FED. Después del Brexit… ¿Cree que se va a paralizar el calendario que tenía en mente Janet Yellen?

Sin duda la verdad es que creemos que va a tener un impacto. Si algo vimos a raíz de la primera subida de tipos que se produzco el año pasado y a raíz de los discursos y explicaciones que dio la FED es que por primera vez en la historia la FED no iba a atender únicamente a criterios domésticos. En este caso entendidos como criterios de la economía americana, sino que iba a tener en cuenta datos como el crecimiento mundial. Estas declaraciones la hicieron en un entorno en el que las materias primas estaban cayendo a plomo y había muchas dudas sobre la ralentización del crecimiento en China. Entonces no hay nada que nos haga pensar que si este discurso fue el que hicieron hace pocos meses, ahora que tenemos un evento global con un impacto global, la FED vaya a atender solo a criterios domésticos. Sin duda creemos que va a tener en cuenta lo que ha ocurrido con el Brexit y pensamos que es más probable ahora que veamos una subida más o ninguna este año, frente al consenso que esperaba cuatro subidas este año.

¿Puede ser la posible victoria de Donald Trump otro cisne negro para el mercado español?

Como hemos dicho antes a los mercados no les gusta la incertidumbre ni los cambios drásticos. En este caso una presidencia de Donald Trump podría traer giros no tanto económicos, aunque lógicamente ha enseñado sus cartas y matices, sino en temas geoestratégicos o de relación con otras potencias. En un mundo donde hay  mucha tensión geopolítica y hay movimientos terroristas un giro de 180 grados en la política exterior norteamericana creemos que sería mal acogido sin duda por las bolsas y es otro potencial cisne negro que tenemos ahí sobre el que habrá que estar muy vigilantes.