La flexibilización cuantitativa (QE), considerada el mayor experimento en la historia de la política monetaria, ha generado principalmente dos ventajas: liquidez y confianza. El QE también ha dado lugar a distorsiones en el mundo de las inversiones, con el rendimiento de los bonos habiendo caído en territorio negativo por primera vez en la historia.
Las perspectivas sobre la política monetaria están profundamente polarizadas: algunos inversores han recurrido a los activos refugio debido a las preocupaciones en torno a la eficacia de la política monetaria en momentos en que la renta variable nuevos récords en sus valoraciones. 

Existe ahora una creciente inquietud entre los inversores respecto a la suerte del mercado de bonos y el riesgo de la explosión de su burbuja. Muchos inversores creen que es probable un fuerte aumento de la inflación, lo que presagia una fuerte venta en la renta fija. Si bien creemos que la inflación seguirá subiendo y que la confianza en los bancos centrales comienza a deteriorarse, es poco probable que aumente lo suficientemente rápido como para desacreditarlos. Por el momento los bonos tienen un diferente comprador: los bancos centrales, que a saber, tienen un motivo diferente para adquirirlos. Los utilizan como una herramienta de política monetaria en lugar de como una inversión, de modo tal de mantener bajos los intereses por un período de tiempo más prolongado. 

La política monetaria también ha contribuido a la desigualdad y el consiguiente aumento del populismo político tal como se ha visto en los sondeos de los países desarrollados. Creemos que la expansión de este fenómeno populista, elegido o no, obliga a los partidos en el poder a tratar de reducirlo mediante la implementación de políticas similares. Para ello, buscarán implementar estímulos no sólo en materia monetaria, sino también fiscal a través del aumento en el gasto de infraestructura y social. En este intento de revertir las desigualdades sociales, la inflación ha comenzado a aumentar. 

Es probable que una reducción del QE y el abandono de una política monetaria extremadamente laxa, genere nuevamente volatilidad en los mercados. Esto pudo verse en diciembre de 2015, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos inició su primera subida de tipos de interés. Cuanto perdure por más tiempo la política monetaria ultra flexible, es probable que los inversores desconfíen más en la capacidad de los los bancos centrales para cumplir con su objetivos. Por otra parte, es probable que un aumento de los intereses genere un mayor pesimismo entre los votantes de preferencia populista.  

Bajo este escenario nuestro interés se focaliza en los activos propensos a desempeñarse bien en contextos populistas/inflacionarios moderados, tales como las acciones, los  bonos vinculados a la inflación y los sectores de metales preciosos e infraestructura.   

Definiendo el populismo 

Algo inusual está ocurriendo en la política moderna que amenaza con desestabilizar los partidos políticos predominantes en el mundo desarrollado. El populismo es un término que se utiliza cada vez más en los medios de comunicación, aunque no hay mucho consenso sobre su definición. Un trabajo académico escrito por Ionescu y Gellner en 1964, sugirió que "el populismo adora a la gente", cuestionando si tiene una unidad subyacente o si su nombre abarca una multitud de tendencias no conectadas. En algunos aspectos, no es una ideología sino un modo de expresión política que se emplea de forma selectiva y estratégica abordando cuestiones de atraer a las masas.        



      
El término populismo en el contexto actual es similar, ya que refleja un variado grupo demográfico predominantemente de diversas corrientes de izquierda y derecha. Su gente objetivo son aquellas personas a las que se les hace creer que son oprimidas por una élite remota y en donde las cuestiones relacionadas a la inmigración o la soberanía nacional son las cuestiones de fondo de los obstáculos económicos. El referéndum sobre la UE en el Reino Unido puso de relieve cómo los aparentemente problemas inocuos pueden rápidamente convertirse en una escuela de dicho pensamiento. Este aumento de la política populista en el Reino Unido se está reflejando en todo el mundo desarrollado, en donde muchos partidos de esta clase crecen en las encuestas liderándolas en algunos casos. 

El populismo: por qué ahora 

Los partidos populistas en la UE han crecido considerablemente en los últimos años. Por lo general, sus agendas se han centrado en romper el estatus quo del establishment político de turno. Los partidos populistas tienden a prometer en exceso políticas afines a lo que las personas desean escuchar independientemente de cuán realista sea implementarlo. ¿Por qué este fenómeno ha comenzado ahora? Si bien no parecen existir factores precisos de su resurgimiento, se lo puede atribuir a la elevada desigualdad  generada por el estancamiento económico y salarial junto a la diversidad cultural. En el caso del Reino Unido, por más de que los indicadores tradicionales, tales como el coeficiente GINI, sugiera una disminución de la brecha de ingresos, creemos que esto no es del todo preciso.  

Las inversiones que realice pueden aumentar o perder valor y usted puede perder parte o la totalidad de capital invertido. Los rendimientos pasados no garantizan los resultados futuros.   

Las medidas de estímulo y la desigualdad 

A pesar de que la desigualdad es muy difícil de medir, la métrica tradicional que es el coeficiente GINI, presenta sus obstáculos bajo un contexto de populismo, ya que es insensible a las diferencias entre los más ricos y los más pobres. El populismo se asocia al hombre común oprimido por una élite y por lo tanto es necesario incluir una variable que mida la desigualdad, tal como la relación de Palma. Ésta es más apropiada debido a que mide la relación entre el 10% de los individuos de mayor ingreso y el 40% de ingresos más bajos. Gabriel Palma, quien desarrolló esta variable, justifica que la globalización está creando un escenario de distribución en la cual lo que realmente importa es la participación del ingreso  entre los ricos y los trabajadores de menores ingresos, los cuales tienen empleos cada vez más precarios bajo un mercado laboral “flexible”.  

Lo que resalta esta métrica de Palma, es que los mayores crecimientos del populismo se dan en los países de la OCDE con mayores inequidades.  

La flexibilización cuantitativa (QE) parece estar exacerbando la desigualdad. Tomando la relación media de Palma de los países de Europa donde los partidos populistas lideran las urnas Austria, Francia, Italia y España-, vemos que existe una correlación positiva entre los dos.    La desigualdad y el QE parecen ir mano a mano. ¿Es causa o efecto? Aún no sabemos. Pero lo que está claro es que el QE ha sido muy beneficioso para las acciones y los bonos, los cuales solamente los relativamente ricos tienen acceso. 
Populismo: sus efectos sobre las inversiones y la economía 

OUno de los efectos inmediatos del populismo, ha sido el aumento de la incertidumbre que llevó a los inversores a acudir a los activos de calidad y a las acciones defensivas. Históricamente ha habido una estrecha correlación entre el aumento de la incertidumbre y un apetito por las acciones defensivas. Aunque su correlación no ha sido tan marcada, la demanda de oro, a menudo visto como un activo refugio, crece en momentos de mayor incertidumbre. Cuando los populistas han ganado en los mercados emergentes, a menudo ha habido un aumento en el gasto de infraestructura que eleva temporalmente el crecimiento de la producción, los salarios reales y el empleo. No obstante, esto rápidamente da paso a la hiperinflación que erosiona las ganancias iniciales. Pero en el mundo desarrollado, cuando los populistas sólo forman parte de la oposición, tienden a tener más éxito electoral que en su gestión en sí en el poder. Esto se debe a que en general los políticos populistas son a menudo gente inexperta incapaz de lidiar con los obstáculos que se les plantea cuando buscan llevar adelante sus reformas.  

Más allá del éxito del populismo en las elecciones, el impulso populista puede ser un poderoso catalizador para las reformas, debido a que los partidos en el poder buscarán contrarrestar a este fenómeno. El resultado final de esto es por lo general un aumento en el gasto en infraestructura para estimular el crecimiento económico y en iniciativas sociales para combatir la desigualdad. Mientras el gasto en infraestructura genera un aumento de la demanda, es probable que las iniciativas sociales conduzcan a un aumento en el gasto del consumidor, lo que probablemente genera una mayor la inflación.   

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