Elevar el riesgo de crédito y reducir duración son las principales estrategias que están empleando los inversores en renta fija para hacer frente a este entorno de tipos de interés en mínimos (incluso negativos). Sin embargo, Charles McKenzie, director global de inversiones en renta fija de Fidelity, cree que no siempre es lo correcto.

Hacer frente a la escasez de rentabilidades derivada de los tipos mínimos reduciendo la duración en las inversiones de renta fija podría no ser lo adecuado, según Charles McKenzie, director global de inversiones en renta fija de Fidelity, pues esta estrategia tiene dos consecuencias muy importantes.

“La primera de ellas es que si la duración se reduce considerablemente, mediante coberturas o apostando por bonos con vencimientos más cortos, se renuncia a una gran cantidad de renta, ya que los bonos con vencimientos más largos tienen un rendimiento mayor que las alternativas a corto plazo. La segunda es que se genera en una correlación mayor y cada vez más positiva entre los componentes de renta fija y de renta variable de la cartera de un inversor. Y generalmente se invierte en bonos para diversificar adecuadamente una cartera frente a las bolsas; así que se puede perder este efecto”, explica.

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Así, puesto que, a pesar de la reciente subida de tipos de la Reserva Federal (Fed), y de las opiniones encontradas en el seno del Banco de Inglaterra (BoE por sus siglas en inglés), y teniendo en cuenta que tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de Japón (BoJ) siguen comprometidos con las políticas monetarias acomodaticias, este experto plantea tres alternativas para abordar y gestionar la duración:

Adoptar una perspectiva mundial. “Es importante tener en cuenta otros mercados internacionales, no limitarse a invertir en el mercado nacional. En el mundo coexisten varios ciclos y los inversores pueden aprovecharlo invirtiendo en diferentes regiones en lugar de hacerlo simplemente en su mercado nacional. En estos momentos, por ejemplo, estamos encontrando buenas oportunidades de inversión en los mercados de tipos de  interés de Australia y Estados Unidos, donde los factores generales y particulares favorecen una exposición con una duración elevada”.

Ir más allá de la deuda pública. “El equipo de analistas de Fidelity busca continuamente oportunidades en todo el universo de la renta fija y, en concreto, analiza permanentemente si los inversores están consiguiendo una compensación adecuada por el riesgo adicional que se deriva de la inversión en renta fija privada en lugar de pública. Existen oportunidades, pero la selección de títulos es esencial.  Nuestros análisis sugieren que actualmente los inversores están obteniendo una compensación adecuada en forma de diferencial adicional por el riesgo de crédito e impago que están asumiendo en sus inversiones en bonos corporativos. En concreto, los bonos de alta calidad crediticia se encuentran actualmente en un momento idóneo. El panorama es más desigual en los bonos de alto rendimiento, que son los que tienen calificaciones desde ‘BB’ hasta ‘CCC’. Tras el excelente comportamiento del año pasado, las valoraciones de esta clase de activos son ciertamente menos atractivas que hace doce meses. Sin embargo, seguimos encontrando oportunidades en los bonos BB, donde pensamos que se puede seguir consiguiendo una compensación adecuada por el riesgo de crédito adicional que los inversores asumen. Sin embargo, es imprescindible llevar a cabo una selección de títulos rigurosa”.

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Los bonos indexados a la inflación también son una alternativa. “No se suele hablar de los bonos indexados a la inflación, pero tener posiciones en activos reales y en este tipo de bonos también puede ser un buen elemento diversificador para los inversores en renta fija. Aunque la inflación parece que sigue estando bien controlada, y esperamos que siga siendo así durante algún tiempo, los bonos indexados a la inflación ofrecen cierta protección si la inflación termina sorprendiendo al alza”.

Aspecto técnico del bono alemán y el estadounidense

Los Indicadores premium de Estrategias de inversión sitúan tanto al bono alemán como al estadounidense en fase de consolidación.

Sin embargo, el segundo obtiene una puntuación de 7 sobre 10, pues ‘cojea’ en que la tendencia largo plazo es bajista.

Por su parte, el bono alemán, con una nota de 5,5, se ve presionado además por un momento total negativo y una volatilidad a medio creciente.

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