El selectivo nipón se encuentra atrapado en un estrecho canal de lateralización en el que no va a poder quedarse acomodado mucho tiempo más.

Por un lado, tenemos una importante resistencia ligeramente por encima de los 20.000 puntos que se corresponde con los máximos vistos diciembre del año 2015 y por otro tenemos las antiguas resistencias desde finales del año pasado que no han sido capaces de superarse a lo largo de este año. Ha tenido que esperarse a mayo y seis intentos previos fallidos para poder consolidar precios de cierre por encima de los 19.630 puntos.

Así pues, tenemos al selectivo nipón dentro de un estrecho rango de precios de algo menos de 400 puntos del que va a tener que escapar en algún momento.

Lo único que debemos hacer es tener la paciencia suficiente como para esperar a que el precio escape de dicho rango para subirnos en la dirección que lo haga cuanto menos esos casi 400 puntos de movimiento adicional.