La frágil estructura del Popular se tambaleó durante los meses previos a la compra del Banco Santander. Desde ese momento, las quejas de los inversores, los bonos de fidelización y las querellas en la Audiencia Nacional -entre otras cosas- han enturbiado el nombre de la entidad que presidía Emilio Saracho.

Día tras día, la prensa económica española se hace eco de alguna noticia sobre el Banco Popular. Los meses previos a la compra de Santander fueron bastante convulsos al pensar los accionistas que podría declararse en concurso de acreedores. Sin embargo, desde que el equipo de Ana Patricia Botín decidiese comprar la entidad por un euro, el castillo naipes del Popular, ha comenzado a caer.

Una de las últimas noticias en aparecer ha sido la admisión, por parte del juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, de las primeras querellas por la ampliación del Banco Popular en el año 2016 contra la entidad así como contra los expresidentes Ángel Ron y Emilio Saracho. Esta última tuvo un importe de 2.505 millones de euros.

También serán investigados por supuestos delitos de falsedades societarias y administración desleal contra el mercado. Se presupone –según los afectados- que llevaron a cabo una manipulación del mercado debido a la publicación de noticias que contenían información falsa, con la finalidad de hacer caer el valor de la cotización de los títulos del Popular.

Los expresidentes de la entidad no serán los únicos que han sido querellados, miembros del Consejo de Administración también serán investigados durante el proceso legal.

Accionistas en contra de Popular

A estas acciones legales se les suma las del bufete B. Cremades & Asociados –entre otras- que representan actualmente a 4.000 afectados de Popular para defender los intereses de los minoristas que perdieron dinero invertido en Popular. 

Este grupo presentaron formalmente el recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE de Luxemburgo, para pedir así que se anule la decisión adoptada por la Junta Única de Resolución con sede en Bruselas. En esta demanda los minoristas piden una compensación por daños de 1,85 euros por acción, que es la cantidad que a su juicio habrían recibido los accionistas en caso de que Bruselas hubiera instado el concurso de acreedores en lugar de la resolución.

En octubre, el bufete,  ha presentado un tercer recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en nombre de sus clientes por la resolución de Banco Popular el 7 de junio de 2017. El recurso se dirige contra la Junta Única de Resolución y contra la Comisión Europea.

Esto llega después de que la sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional rechazase suspender de forma cautelar la venta del Banco Popular al Santander instada por varios particulares.

Incertidumbre para sus inversores

Otro de los frentes a los que se ha tenido que enfrentar Santander ha sido a los inversores que habían acudido a la ampliación de capital del Santander en mayo de 2016. Como compensación, la entidad roja ha propuesto a los pequeños inversores un Bono de Fidelización que tendrán un valor unitario de 100 euros con una rentabilidad del 1%.

No obstante, el banco que preside Ana Patricia Botín se ha cubierto las espaldas y advierte que los Bonos de Fidelización son instrumentos complejos que conllevan ciertos riesgos y no son aptos para todos los inversores.

Esto no ha sentado muy bien a los inversores de Popular ya que una de las condiciones necesarias para poder aceptarlos es el hecho de ser un inversor minorista y no uno especializado. De esa forma, para poder aceptar dicha oferta es indispensable firmar una declaración manuscrita donde afirman conocer la complejidad del producto.

Esto último supone, tal y como explica José Lizán desde Quadriga Asset Managers, una jugada del Santander, en la que se anticipa a un aluvión de demandas ofreciendo un producto de baja calidad con grandes riesgos a inversores que han perdido una buena parte de sus ahorros.

Será el protagonista en el ‘Día del Inversor’ del Santander

Mientras tanto, Santander ‘capea’ la tempestad con todas las noticias sobre el Popular y se enfrentará hoy a su ‘Día del inversor’ donde uno de los protagonistas, sin lugar a dudas, será el Popular.

A pesar de que la operación fuese aplaudida por los expertos, esta adquisición ha traído de cabeza al equipo de Ana Patricia Botín quienes han dibujado toda una estrategia para los próximos meses.

Integración de Popular en el Santander

Todo esto se llevará a cabo mientras Santander continúa con la fase inicial del cambio de marca de Popular a Santander. El rótulo de las oficinas del banco dirigido actualmente por Rodrigo Echenique llevará incluida la llama del Santander.

Además, están previstas algunas ventajas para los clientes de Popular como por ejemplo la retirada gratis de efectivo en 7.500 cajeros así como la posibilidad de hacer transferencias gratis en euros entre ambas entidades.

Este es sólo alguno de los pasos que se llevarán hasta que se produzca la integración definitiva, prevista para 2019.