El euro vive cómodo en este entorno de tipos de interés bajos, negociación del Brexit y tensiones internacionales entre Estados Unidos y Corea del Norte. Europa ha aliviado sus principales tensiones políticas con las que arrancó 2017, entre ellas Francia, Holanda o Alemania y se prepara para apagar otro de los fuegos en la política europea como el referéndum del 1 de octubre en Cataluña.

La ‘locomotora’ europea acaba de iniciar las conversaciones para formar un nuevo gobierno federal, pilotado por Angela Merkel y con la mano tendida a los liberales del FDP y a Los Verdes con el objetivo de alejar a la ultraderecha de Alternativa para Alemania del poder y que no haya un nuevo foco de inestabilidad en la Unión Europea (UE), algo que tampoco gusta a los alemanes.

En España, la actualidad macroeconómica pasa por el referéndum de independencia impulsado por la Generalitat de Cataluña que está generando ruido en los mercados, aunque la mayoría de inversores no da credibilidad a la posibilidad de que Cataluña se vaya de España. La mayoría de informes publicados por los bancos de inversión extranjeros alertan de la gravedad que supondría para la economía española esta ruptura y también para las cuentas catalanas que se expondrían a la expulsión de la UE y a una renegociación de la reglas del juego en el euro.

Pese a los frentes abiertos en Europa que podrían debilitar a la ‘moneda común’, esta se aprecia más de un 10% frente a once divisas mundiales en 2017, entre ellas el dólar con el que acumula una revalorización del 13,5% en el año, la lira turca, el peso argentino, el dólar hongkonés, el riyal saudí o el peso filipino.

Significativo es el aumento sobre el dólar que en septiembre ha llegado a marcar máximos desde diciembre de 2014 en los 1,2037 ‘billetes verdes’. Esto se produjo durante el encuentro de banqueros centrales en Jackson Hole (Wyoming, Estados Unidos) donde la presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, mantuvo un discurso plano sin apenas referencias sobre la futura política monetaria que debería acometer el banco central en los próximos meses. La misma estrategia siguió Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), que dio un discurso muy académico en favor del libre mercado y contra los peligros del aislacionismo y el intervencionismo en clara referencia hacia la Estados Unidos de Donald Trump.

 

 

La semana pasada, sin embargo, la Fed dio un paso adelante en la normalización monetaria al anunciar la reducción de su balance, que acumula 4,5 billones de dólares, y una nueva subida de los tipos de interés en 2017. Frente a la política laxa mantenida por otros bancos centrales como el BCE, el Banco de Inglaterra o el de Japón, la Fed indicó la reducción de su pasivo a partir de octubre en 6.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 4.000 millones en bonos hipotecarios cada mes durante un trimestre. Si esto no crea desequilibrios en el mercado, irá gradualmente vendiendo estos activos hasta los 30.000 millones.

EL EURO SÓLO SE DEPRECIA FRENTE A CINCO DIVISAS

La divisa europea está viviendo un momento dulce y sólo se deprecia en el año frente a cinco monedas mundiales en una comparativa de 38 grandes divisas: cae un 3,61% en su par contra la corona checa (-3,61%), el esloti polaco (-3,24%), el peso mexicano (-2,2%), la corona sueca (-0,17%) y florín húngaro (-0,03%).

El euro le recorta el terreno a divisas tan importantes en los negocios internacionales como la libra esterlina (2,96%), el yen japonés (8,6%), el yuan chino (7,65%), el franco suizo (7,9%), el real brasileño (9,2%), el rublo ruso (7,1%), la corona noruega (2,5%) o la corona danesa (0,08%). Por ejemplo, las inversiones españolas en Reino ascienden a 60.000 millones de euros en Reino Unido, que convierten a España en el tercer país de la UE más expuesto al mercado británico sólo por detrás de Francia (127.000 millones de euros) y Alemania (94.000 millones), según un informe de JP Morgan.

Reino Unido es el cuarto mercado más importante para las exportaciones españolas sólo superado por Francia, Alemania e Italia. Además de Reino Unido, Estados Unidos es el sexto país, Marruecos el noveno, China el décimo y Polonia el undécimo, según los datos del ICEX España Exportación e Inversiones (ICEX).

Sin embargo, las empresas son sabedoras de esta situación y utilizan derivados financieros para protegerse frente al riesgo cambiario cuando exportan o instalan alguna filial en algún país fuera de la Eurozona. El informe ‘Gestión de riesgo de tipo de cambio en las empresas españolas’ elaborado por EY junto al Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) indica que el 84% de las compañías españolas tiene una política definida en cuanto al riesgo de tipo de cambio.

Pero un euro fuerte frente a sus pares de divisas también puede tener consecuencias que distorsionen a las empresas y a las bolsas. "Un euro en máximos lastra a las bolsas europeas y a los sectores más expuestos a otras divisas como el ocio, el farmacéutico o el alimentario”, explican los analistas de Banco Sabadell. “El efecto directo e indirecto de cada 10% de subida del euro frente a una cesta de divisas supone seis puntos porcentuales en el crecimiento del beneficio por acción", comentan desde Credit Suisse.