La aerolínea de bajo coste Vueling se estrella en bolsa tras anunciar que ha multiplicado por cinco sus pérdidas en el primer semestre del año por el descenso de tarifas y la subida del precio del combustible y advertir de que no cumplirá los objetivos que se había fijado para este año. "La compañía no espera alcanzar los resultados que se estimaron a finales de 2006, para el ejercicio 2007, esperándose un nivel de ventas que se sitúe entre 370 y 387 millones de euros, con un EBITDAR entre 23 y 42 millones de euros", dijo la empresa. La empresa había previsto unas ventas de 425 millones de euros y alcanzar beneficios en 2007.
Las acciones de la empresa iniciaron la sesión ya con un descenso próximo al 10 por ciento tras la noticia aunque luego el retroceso se ha ido acentuando a medida que el mercado ha ido asimilando la noticia. En una presentación registrada en la CNMV, la aerolínea también dijo que complementariamente, "para asegurar el crecimiento rentable" ha revisado también sus planes de crecimiento en flota para 2007 y 2008 desde los 16 aviones con que contaba a finales de 2006. Para 2007 espera alcanzar una flota de 24 aviones, desde los 25 previstos inicialmente. Para 2008, la compañía ha recortado su ambición inicial de alcanzar 37 aparatos hasta una franja de entre 27 y 31. La empresa cerró el primer semestre del año con pérdidas de 33 millones de euros frente a los 6,5 millones de pérdidas registradas entre enero y junio de 2006. La compañía, que salió a bolsa en diciembre del año pasado y pretendía alcanzar beneficios en el actual ejercicio, dijo que sus ingresos de explotación en el semestre crecieron un 57,3 por ciento hasta 149 millones de euros en un contexto de crecimiento del 70 por ciento en su oferta medida en asientos ofertados. Sin embargo, la compañía alcanzó una pérdida bruta de explotación antes de alquiler de flota de 7,76 millones de euros, frente a una ganancia de 7,38 millones de euros en el primer semestre de 2006. Vueling destaca la presión competitiva de las tarifas y reconoce que ha tenido "un impacto mayor de lo esperado" en el segundo trimestre, en el que también destaca un incremento de los costes de combustible. Añade que, a medio plazo, contempla un "mantenimiento de la presión competitiva en las tarifas en el corto plazo", aunque aclara que son las aerolíneas de perfil tradicional y no las de bajo coste las que concentran esta presión, "lo que permite prever una favorable racionalización del mercado en el medio plazo".