El director general de Total, Christophe de Margerie, negó que su actividad petrolera en Birmania suponga apoyar a la Junta Militar e insistió en que su abandono del país asiático no cambiaría la situación de los derechos humanos porque otra empresa le sustituiría. "Irse no hará que se respeten más los derechos humanos", aseguró De Margerie, que en una entrevista publicada hoy por "Le Parisien" añadió que la presencia de Total en Birmania al contrario de lo que sostiene la ONG Earth Rights International (ERI) "es positivo para una parte de la población". El "número uno" del grupo francés replicaba al informe de ERI avanzado por "Libération", en el que la ONG denuncia que Total y su socio allí, el estadounidense Chevron, figuran entre los principales soportes financieros de la Junta -en el poder desde 1962- y han "contribuido" a los altos niveles de corrupción en el país, además de ser cómplices indirectos de "trabajos forzados y ejecuciones".