La célebre frase de Ortega y Gasset siempre está de plena actualidad.
En estas dos últimas semanas con la emisión del relato televisivo del libro publicado por el Sr. Mario Conde, “Días de Gloria”, se han puesto nuevamente de actualidad los manejos sucios de los gerifaltes que mueven los hilos en la banca española. Aunque está ambientada en unos pocos años atrás, estos manejos siguen estando en permanente actualidad.

La mala praxis con la que actúan con el beneplácito del poder político no ha perdido actualidad nunca y la realidad es peor que la mostrada en el serial televisivo. Mientras se pierden millones en sus juegos de poder, la economía real va por otro camino. No hay crédito para la PYME y además los estamentos oficiales no cumplen sus compromisos económicos cuando debieran, provocando que se agudice su situación hasta que el cierre es la mejor opción para no hundirse más en fango que han producido otros culpables.

Los problemas se arrastran y parecen no tener solución porque la verdad es mucho peor de lo que se comenta, y la opacidad está en contra de la confianza, que es imprescindible en el mercado financiero. La poca liquidez existente es para los escogidos amigos del poder, que después dejan “la púa “y se salen más o menos de rositas.

Con un interbancario cerrado la empresa española que puede, debe recurrir a la banca extrajera con mejor disposición y con el crédito más barato. Las cuentas de explotación del negocio bancario español tradicional están en negativo y únicamente se recomponen con el expolio a sus clientes vía comisiones.

La solución no está a la vuelta de la esquina y algunos bancos creen que, al menos en veinticuatro meses, no habrá crédito para PYMES y familias. La solución, según comentan, pasa, entre otras cosas, por aplazar los requerimientos en provisiones del BdE y que se deje de pedir que se apoye las emisiones de deuda riego país ya que están “hasta las cejas” de este tipo de financiación. ¿y si hubiéramos pedido el rescate?

A este problema de liquidez hay que añadir la cola de la morosidad, la cual, sigue siendo larga y, por lo tanto, la situación de entidades como el Popular y Sabadell por ejemplo es complicada. Estos bancos están pillados hasta las cejas en financiación del ladrillo y en la absorción de entidades “vía decreto “en el caso del Sabadell. Para darle un balón de oxigeno, además de sus participaciones en grandes empresas cotizadas del Ibex con todas la papeletas para ser fallidos, no ofrecen unas especiales expectativas de buen futuro. Tengamos en cuenta que la REFINANCIACION está en cerca de los 200.000 millones de euros EN EL TOTAL DE LA BANCA y estos importes no se pueden digerir de golpe. Hay que darle “cuerda a la cometa”, por lo que es más necesario que las entidades mal gestionadas quiebren y sus gestores vayan a la cárcel, como ocurre en algunos casos en empresas no financieras.

Además de la liquidez y la morosidad, las viviendas en poder de los bancos merece cuestión aparte. No están provisionadas a sus valores actuales, por que siguen estando contabilizadas a precios anteriores a la crisis, dado que ello les provocaría un enorme boquete en sus cuentas. En consecuencia, tampoco pueden vender a precios de mercado y, por consiguiente, aguantan en posiciones contables de sus balances nada reales. La banca no puede pagar ni las comunidades de propietarios de sus viviendas.

ESTAMOS HARTOS YA DE PREVISIONES DEL FMI O DE CUALQUIER FUNDACION BANCARIA QUE SE PRECIE
. Sin crédito no habrá nunca recuperación y, mientras, la situación es la que es: no se inyecta liquidez a la PYME española y a la familia para que empiece a funcionar el mercado y la inversión LA CRISIS SEGUIRA COMO HASTA AHORA.

RAFAEL MONTAVA MOLINA
Consultor Financiero Empresarial
rafaelmontava@hotmail.com