La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, defiende la presunción de inocencia para cualquier ciudadano y, por supuesto para el presidente del Fondo Monetario Internacional, aunque ha sido muy crítica al ser preguntada por los periodistas sobre su continuidad o no al frente de la institución.


Elena Salgado asegura que 'hay que dar estabilidad a las instituciones y también hay que confiar en que el señor Strauss-Kahn utilice su mejor criterio. En este caso, al menos. En otros, no parece que lo haya utilizado.' Salgado apuesta, por tanto, por la sustitución -forzosa o voluntaria- de Dominique Strauss-Kahn al frente del FMI después del escándalo provocado por la denuncia de una presunta agresión sexual sobre una empleada del hotel en el que se alojaba Strauss-Kahn.

La vicepresidenta económica del Gobierno defiende, no obstante, el 'derecho de las personas a tomar sus decisiones', aunque recuerda la posibilidad que existe para que sea el propio FMI el que se encargue de acabar con la carrera de su presidente en caso de que existan motivos bien fundamentados.

En línea con la canciller Angela Merkel, que apostaba porque un europeo ocupara la presidencia del FMI, Salgado pide que sea un miembro de la Unión Europea la nueva cabeza visible de la institución y que, además, sea mujer.