RWE registró un resultado operativo de 3.900 millones de euros durante el primer semestre del año, lo que supone una caída del 8%, por el descenso de ingresos del negocio de compraventa de energía. Sin embargo, el grupo alcanzó las previsiones de los analistas y reiteró sus estimaciones para el conjunto del año. Las ventas del periodo fueron de 24.700 millones de euros, superiores a los 22.620 millones de hace un año y los 22.640 millones esperados.