En Estados Unidos, a pesar del impacto negativo del presupuesto federal en el gasto gubernamental, la aceleración en la construcción de viviendas – tendencia todavía deprimida en comparación con la media histórica, pero que está mejorando rápido- constituye una confirmación de que el ciclo económico va bien y de que verdad se está recuperando. 
La disminución continuada de ejecuciones hipotecarias señala una limpieza en profundidad del mercado lo que está haciendo subir los precios y empujando a los compradores hacia casas nuevas más que hacia otras ya existentes. 

La riqueza de los hogares se ha incrementado – a fecha de 31 de mayo era superior en términos nominales que sus máximos pre-crisis- y también ha mejorado el sentimiento dado que el desempleo siguió cayendo en mayo. Además, la confianza de los consumidores está ahora en máximos de cinco años y las ventas de casas y de coches han aumento, lo que constituye una señal de un profundo cambio.

Los movimientos en el mercado de bonos norteamericano han reflejado preocupaciones crecientes de que la Fed podría no mantener su política monetaria y en cambio podría reducir los estímulos monetarios. La Fed no tiene mucho margen entre (i) mantener su política y correr el riesgo de avivar una burbuja de activos financieros y (ii) retirar de forma gradual las medidas no convencionales y debilitar posiblemente la liquidez.

La Fed ha intentado aclarar su postura a medio plazo primero a través del discurso de Ben Bernanke el 22 de mayo y después en el comunicado del Comité de Mercado Abierto del 19 de junio. Anunció un cambio en el enfoque y los mercado cayeron, pero la Fed solo estaba reconociendo que la economía americana se está recuperando y que la política monetaria excepcional a tan gran escala ya no tiene sentido. Por otro lado, la Fed no tiene necesidad de introducir medidas restrictivas y, de hecho, continuará con un enfoque liberal manteniendo su objetivo de que la tasa de desempleo no supere el 6.5%. Los tipos de referencia ni siquiera fueron discutidos.

Por su parte, al modificar su doctrina sobre déficits gubernamentales, la Comisión Europea ha avanzado recientemente hacia una postura más flexible en lo que respecta a la consolidación presupuestaria. Esta institución está ahora centrada en recomendar reformas estructurales, aceptando que los gobiernos reduzcan sus déficits a un ritmo más moderado. Este cambio representa una concesión, pero también reconoce que se han hecho progresos. A pesar del persistente estancamiento de la economía europea, se han llevado a cabo progresos subyacentes en áreas esenciales como cuentas externas, sobre todo en la zona euro. Esto hace evidente una mejora de la competitividad en los países más vulnerables. Las últimas cifras son más alentadoras, incluso aunque la situación sigue siendo frágil.

Definitivamente se han hecho progresos, pero la eurozona se sigue enfrentando a una situación de limitado crédito bancario. Después de reducir los tipos de referencia a 0,5% en mayo, ¿puede el BCE ir más allá? El consejo de gobierno no tomó ninguna decisión en junio. Sin embargo, el presidente dijo que estaría preparado para hacer más, a pesar de que no llegó a decir oficialmente cómo lo haría. Si se mantiene un ambiente de tipos de interés bajo propicio para el desapalancamiento, la subida en la rentabilidad de los bonos que hemos visto en las últimas semanas hace que la necesidad de acciones más concretas sea más apremiante.

Philippe Uzan, CIO de Edmond de Rothschild Asset Management