La crisis crediticia no sólo mermará las cuentas de los grandes bancos, como advirtieron ayer Citigroup, UBS y Credit Suisse. Sus plantillas sufrirán de forma especial el deterioro del mercado del crédito. Morgan Stanley acaba de anunciar el despido de 500 empleados de su división hipotecaria en Estados Unidos, más otros 90 empleados de su filial británica.