Indudablemente, las decisiones de los bancos centrales han ayudado a los mercados a superar una situación económica que sigue siendo difícil.
De hecho, la mayoría de los activos de riesgo disfrutaron de un importante rally durante el verano el cual benefició tanto a los bonos corporativos como a la deuda soberana periférica y a la renta variable. Además, frente a lo ocurrido en los trimestres anteriores, los mercados de la eurozona batieron al resto. Con tipos tan bajos para los vencimientos a más largo plazo en la mayoría de los países desarrollados y tipos reales (y a veces nominales) negativos para la mayoría de la deuda gubernamental de máxima calificación, los inversores buscan rentabilidad en otras clases de activos.

Esto significa centrarse en bonos corporativos high yield y en deuda emergente denominada en dólares o euros en lugar de en monetarios o bonos soberanos AAA. La deuda pública periférica, particularmente a corto plazo, ha asistido a una recuperación de su perfil de riesgo/rentabilidad debido a la probable puesta en práctica del programa de Transacciones Monetarias Directas del BCE. Nuestra preferencia por la inversión en bonos se decanta por los convertibles pues combinan un componente de deuda privada con una exposición convexa a la renta variable.

En los mercados de renta variable, la probabilidad de que las estimaciones de beneficios sean revisadas a la baja para 2013 debería limitar el potencial de subida, en especial tras los importantes beneficios cosechados en los últimos tres meses. Sin embargo, el hecho de que los inversores sean más moderados con sus flujos de activos y la fuerte señal enviada por los bancos centrales ha reducido el riesgo sistémico. Como resultado, hemos adoptado una posición neutral en relación a los mercados desarrollados. Seguimos manteniendo una actitud positiva respecto a la renta variable emergente en particular en lo referente a Asia y Europa del Este. Es cierto que recientemente ambas zonas han decepcionado en comparación con el rebote significativo que hemos visto en los activos de riesgo, pero sus perspectivas de beneficios son mejores que las de los países desarrollados.

Philippe Uzan, CIO de Edmond de Rothschild Asset Management