Tal y como se esperaba, el BCE mantuvo el tipo de intervención en el 4,0% y no señaló una subida para el próximo mes de agosto. No obstante, en la comparecencia ante los medios de comunicación del presidente, se pudo observar la voluntad de continuar con la política monetaria actual, apuntando hacia un nuevo incremento en el mes deseptiembre y dejando las puertas abiertas a un nivel de tipos en el 4,5% a final de este año. El hecho de que Trichet argumentase que no era su intención cambiar las expectativas de mercado para los próximos meses fue buena prueba de ello.
En lo que al resto de la comparecencia se refiere, las novedades fueron escasas, observando una política monetariaaún acommodativa, aunque admitiendo que los anteriores incrementos de tipos han tenido repercusión en ladesaceleración de la M1 y la descomposición de la M3. En relación con los fundamentos macroeconómcios de laeconomía, el presidente del BCE continuó calificando el crecimiento robusto, siendo los riesgos sobre el mismoequilibrados en el corto plazo y a la baja en el largo. En materia de precios continuaba esperando una levedesaceleración en la inflación en los próximos meses, aunque seguía manejando una aceleración posterior.Reiteraba los riesgos al alza en precios, derivados en su mayoría de causas domésticas, citando como principalesfuentes de incertidumbre los salarios y la utilización de capacidad productiva y en un segundo plano la amplia liquidezdel sistema. El principal riesgo inflacionista externo a la propia economía de la zona euro continuó siendo el precio delcrudo. Por lo tanto, un discurso bastante continuista en relación con los anteriores en el que Trichet no quiso rectificar lasexpectativas del mercado. Por lo tanto, sería de esperar un nuevo incremento del tipo de intervención en el mes desetptiembre y una alta probabilidad de otro en diciembre. En este sentido, el precios de la deuda y la renta variablerecogen las palabras del presidente de la autoridad monetaria con caídas.