El cierre en Wall Street fue negativo. El culpable del mal tono con el que finalizó la sesión son los datos macroeconómicos, especialmente las cifras de desempleo que vuelven a inyectar el miedo ante las dificultades de crecimiento de la economía norteamericana. Con este escenario, el Dow Jones de industriales cedió un 0,42 por ciento hasta los 9.732,53 puntos, el Standard & Poor´s 500 perdió un 0,32 por ciento hasta colocarse en los 1.027,38 puntos mientras el tecnológico Nasdaq cayó un 0,37 por ciento hasta siuarse en los 2.101,36 puntos.
Las acciones estadounidenses cayeron el jueves, en el comienzo del segundo semestre, por cifras de manufactura y empleo que alentaron el temor a una recaída en recesión, y antes de que el viernes se conozca un importante reporte sobre el mercado laboral. El Dow Jones de industriales cedió un 0,42 por ciento hasta 9.732,53 unidades. El índice Standard & Poor´s 500 cedió 3,33 puntos, o un 0,32 por ciento, a 1.027,38 unidades. El índice Nasdaq Composite cayó 7,88 puntos, o un 0,37 por ciento, a 2.101,36 unidades.

La atención de los inversionistas pareció moverse desde las preocupaciones por la deuda en la zona del euro hacia los datos económicos estadounidenses, que apuntan a una desaceleración de la recuperación, mientras el euro euro subió más del 2 por ciento frente al dólar.

Las acciones de las empresas mineras de oro estuvieron entre las más golpeadas el jueves, tras ser uno de los pocos sectores fuertes en el segundo trimestre, debido a que el precio del oro cayó. Las acciones de Barrick Gold que cotizan en Estados Unidos cayeron un 5,2 por ciento a 43,06 dólares y las de Newmont Mining Corp perdieron un 4,5 por ciento a 59,99 dólares. El índice del sector oro y plata de Filadelfia cayó un 4,4 por ciento.

Las cifras del jueves también incluyeron el termómetro de la actividad manufacturera de Estados Unidos, que cayó al nivel más bajo desde diciembre, y las ventas de casas pendientes, que bajaron un 30 por ciento en mayo.

Otros datos mostraron que las solicitudes de los beneficios por desempleo crecieron inesperadamente la semana pasada, agravando los temores a que se frene la recuperación del mercado laboral.