Los 16 bancos centrales aglutinados en el BCE, junto a los bancos centrales de Suiza y Suecia, se han comprometido a limitar las ventas de sus reservas estatégicas de oro. Según el acuerdo, no excederán de las 400 toneladas anuales, y de las 2.000 al término del plazo vigente del pacto, cinco años.