La fusión de Caixa Girona, Sabadell, Terrassa y Manlleu, que dará lugar a la tercera caja catalana y la octava española, reducirá en 500 personas su plantilla, hasta los 4.000 trabajadores, y cerrará 200 oficinas, con un total de 750 sucursales. La nueva entidad mantendrán sus cuatro sedes centrales y compartirán un 25% de los recursos de Obra Social.