Este presupuesto se considera una 'congelación' teniendo en cuenta la tasa de inflación que prevé Bruselas para 2012. Ésta será la postura que defenderán los Veintisiete en las negociaciones con la Eurocámara, que también es autoridad presupuestaria de la UE. En contra han votado Reino Unido, Austria, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suecia, que reclamaban un mayor ajuste.

Frente a la propuesta del Ejecutivo comunitario, los Veintisiete han disminuido los pagos en 3.650 millones de euros. El aumento del gasto en administración se limita al 0,5% y el propio presupuesto para administración del Consejo se recorta un 5,45%.