La radiografía de la situación económica que supone el Libro Beige de la reserva Federal será más esperada que nunca, sobre todo, después de que los resultados empresariales hayan demostrado a las claras que el coloso estadounidense está enfermo. Intel no ha cumplido las previsiones –pese a ganar un 51 por ciento más en el cuarto trimestre-, por no hablar del mayor banco mundial, de Citigroup y de sus pérdidas históricas. La entidad anunciaba unos números rojos de 9.800 millones de dólares en el cuarto trimestre, con una amortización de 18.100 millones por exposición a hipotecas subprime. Además, daba a conocer una inyección de capital de 14.500 millones de euros mediante títulos convertibles preferentes, de los cuales 12.500 millones iban destinados a inversores privados. Pues bien, este panorama de fondo, con unas ventas al por menor que también han decepcionado en EE.UU y con el efecto bursátil que ha provocado todo esto, es el que se encuentran este miércoles gigantes como JP Morgan o West Fargo, a quien les toca “rendir cuentas” ante el mercado. Da miedo. Y eso no tiene otra traducción que bolsa que las ventas.Los descensos más abultados son para Popular, que baja un 2,12 por ciento, porcentaje similar al que retrocede Ferrovial, después de conocerse que el gobierno británico mantendrá el control sobre las tasas que pagan las aerolíneas y también Sacyr Vallehermoso. Valores como Sabadell y la aseguradora Mapfre se dejan más de un 2 por ciento en un mal día para los pesos pesados. Santander y BBVA sufren el efecto CitigroupSe nota en todo el sector bancario español, pero el pesimismo instalado en el mercado tras las cuentas de Citigroup se deja notar de forma muy concreta en los dos grandes bancos españoles. El Santander baja un 1,77 por ciento y el BBVA un 1,32 por ciento. La operadora Telefónica se deja un 0,69 por ciento y la petrolera Repsol, después de que PEMEX haya declarado una participación del 4,9 por ciento en la compañía y de que Cheuvreux haya aumentado la su recomendación hasta sobreponderar. Entre los más castigados se coloca de nuevo la compañía de moda gallega Inditex, que sigue arrugada en bolsa afectada por el crecimiento moderado de las ventas de su compañera Burberry y por una ralentización del consumo. Mientras, Abengoa recorta un 1,8 por ciento, después de que UBS haya mejorado su recomendación sobre la compañía de vender a neutral, manteniendo el precio objetivo de las acciones del grupo español de ingeniería en 23,2 euros.