Los altos directivos que no cuenten con un plan específico de jubilación tendrán una pensión equivalente al 22% de su último sueldo en activo, lo que provocará una "drástica" reducción de su poder adquisitivo, según un estudio elaborado por la consultora Towers Perrin. Este informe, titulado "Previsión social de directivos", toma como modelo a un directivo de 35 años, con un sueldo anual de 100.000 euros y un incremento salarial del 5% cada año. Así, asegura que con un plan de jubilación que aporte el máximo permitido -10.000 euros anuales, en 2008-, el ejecutivo podría sumar a la pensión un 21% adicional, con lo que alcanzaría el 43% del sueldo que cobró mientras estuvo en activo.