Los precios al consumidor de la mayor economía del mundo aumentaron un 0,2% en el mes de enero, por debajo del aumento del 0,3% que esperaba el mercado. Sin tener en cuenta los precios de los alimentos y de la energía, por considerarse más volátiles, el IPC cayó al -0,1%, frente al aumento del 0,1% que apuntaban las previsiones, lo que supone su primer descenso desde diciembre de 1982.