La Comisión Europea acusó hoy al grupo holandés Philips y a otros fabricantes de tubos de rayos catódicos, que se utilizan en televisores y monitores de ordenador, de pactar precios y repartirse el mercado. Este comportamiento vulnera las reglas del Tratado, que prohíbe las prácticas comerciales restrictivas. De confirmarse sus sospechas, el Ejecutivo comunitario podría imponer a las empresas fuertes multas.