El presidente de la Asociación Española de la Banca, Miguel Martín, ha ironizado con el acceso 'maravilloso' que tienen las cajas de ahorros para acceder al dinero público del FROB y sostiene que deben ser conscientes tanto de sus situación actual como la futura. Martín entiende, además, que la salida de la crisis de España pasa por la 'devaluación interna'.

En la semana de cursos organizada por la APIE en la Universidad Menéndez Pelayo, el cabeza visible de la banca, Miguel Martín, ha puesto directamente la responsabilidad sobre las cajas de ahorros a las que no se debería tratar como 'un conjunto homogéneo' y menos en la situación de concentración actual. Martín ha asegurado que 'las cajas de ahorro son responsables de lo que les ocurre y les ocurrirá. Ahora tienen los medios, la posibilidad de cambiar la configuración juridíca, posibilidad de acceder al capital público privado, el capital del FROB está a su disposición con una disponibilidad maravillosa. Son responsables de su propio destino.'

Ironiza el presidente de la AEB, además, sobre el 'maravilloso' acceso a la financiación pública por parte de las cajas y entiende que 'cuantas menos cajas se conviertan en bancos, mejor', al contrario de la opinión vertida por Isidre Fainé, presidente de la CECA y de La Caixa que consideraba este martes, dentro del mismo marco de conferencias, 'lógico' que estas entidades acaben convirtiéndose en bancos.

Enredados en una discusión casi histórica, Martín se pregunta hasta qué punto es positivo ayudar a bancos débiles frente a los fuertes y tila de 'despilfarro' y 'desastre' un 'solo euro que no consiga sanear el balance y ser rentable'. Es en este punto donde insta a las autoridades competentes 'ser muy conscientes' a la hora de poner a disposición de las cajas capital público puesto que podría 'perjudicar la solvencia nacional'. 'Nadie desea', dice Martín, 'que se genere una banca pública como un subproducto malcreado'.


Stress test: 8 de julio, apuntado en el calendario
Es la fecha que ayer anunció Isidre Fainé como el día en que se darán a conocer las condiciones exigidas a las entidades financieras al ser sometidas a estas pruebas de estrés. Martín se remonta a incluso antes de comenzar los propios test y recomienda al FMI 'decidir qué se hará con las entidades que suspendan' porque, de momento, es un aspecto posible y sin consecuencias aparentes.

'No se pueden hacer unos test de estrés cuando el problema que se está debatiendo es la reestructuración de la deuda soberana. Me parecen muy bien que se realicen y debemos de saber para qué sirven porque los anteriores no sirvieron para nada', ha declarado Miguel Martín poniendo en cuestión la finalidad de estas pruebas al sector financiero y que podrían tener importantes repercusiones en términos bursátiles.


Salida de la crisis= 'devaluación interna'
La unión monetaria está dando lugar a diferencias sustanciales que afloran de manera notable en tiempos de crisis. Es el caso de Reino que 'no tiene posibilidades de default porque tiene la posibilidad de emitir toda la cantidad de dinero', ha dicho Martín. En el otro extremo se encuentra España cuya salida de la crisis pasa por la 'devaluación interna' antes de acudir reclamando ayuda a las autoridades comunitarias. En este punto, entran en juego 'las reformas estructurales' necesarias, sobre todo, teniendo en cuenta el peso de nuestro país en el conjunto europeo.

Grecia es casi el ejempo contrario. Con un 2% del PIB comunitario, Miguel Martín ha afirmado que un default griego tendría una repercusión 'nula' sobre nuestros bancos. El presidente de la banca se ha referido a la famosa Europa de las dos velocidades, 'el centro y la periferia' donde 'unos crecen y otros no. Desde el punto de vista financiero, las crisis soberanas y las bancarias están interconexionadas, la eurozona no ha tomado ninguna medida decisiva y los virtuosos proclaman la victoria de la justicia y es lo que están diciendo los alemanes, holandeses, etc. Esta separación entre buenos y malos no es aceptable, menos si los malos deben ser castigados'. Y es que Martín considera que no debe ser el Gobierno griego el que se haga cargo de la crisis por la que atraviesa el país.