El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, ha descartado hoy que el conjunto de la Eurozona pueda caer en una recesión próximamente, aunque calificó de "grave" la actual coyuntura económica y ha considerado que el crecimiento será "un poco menos robusto" en los próximos meses. "Cuando hablamos de la zona del euro, no veo riesgo de recesión, aunque si puedo verlo de una recesión técnica", ha indicado Juncker en una comparecencia ante el Parlamento Europeo. Esa situación de recesión técnica -dos trimestres seguidos con contracción de la actividad- podría darse, a su juicio, dada la ralentización de la economía en los últimos meses y las perspectivas de crecimiento "por debajo de lo esperado". "La situación es grave y necesita que prestemos toda nuestra atención y redoblemos nuestros esfuerzos para hallar soluciones", ha asegurado.
En especial, el presidente del Eurogrupo alertó sobre los efectos de la inflación sobre las clases con menor poder adquisitivo y animó a los gobiernos que disponen de margen en sus cuentas a tomar medidas "a corto plazo" para asistir a estas personas. "Para aquellos que tienen el salario mínimo o menos (...) la vida se ha convertido en algo muy difícil y por eso los países con margen deben poner en marcha instrumentos de solidaridad de forma urgente", ha recalcado. Además, instó a todos los gobiernos de la zona del euro a explicar con claridad a sus socios sus planes presupuestarios para ajustar la respuesta a la coyuntura económica y abogó por impulsar mecanismos para "devolver la confianza a los actores de los mercados financieros". El primer ministro luxemburgués consideró además que, pese a su reciente depreciación frente a otras divisas, el euro sigue están "sobrevalorado". En el lado positivo, Juncker destacó la "resistencia" del mercado laboral frente a la ralentización de la economía y recordó que esta capacidad "no es fruto del azar, sino de los resultados de diversas reformas estructurales llevadas a cabo durante los últimos años". Juncker rechazó además posibles críticas a la gestión de la coyuntura económica por parte de las instituciones europeas y recordó que el origen de la actual situación es exterior, con la crisis de las hipotecas en Estados Unidos y el alza de los precios de las materias primas como principales factores.