La actividad inmobiliaria en España vive una caída 'brutal', caracterizada a inicios del 2008 por un retroceso a 200.000 unidades las obras destinadas a la vivienda, tres veces menos que hace un año, según un alto representante del sector. Esta situación, resultado directo de la crisis de las 'subprimes', durará hasta que el problema de la financiación de la vivienda no se resuelva, precisó ante la prensa Pedro Pérez Fernández, secretario general del 'G-14', asociación que agrupa a las grandes empresas inmobiliarias españolas.
Según Pérez Fernández, las transacciones inmobiliarias se redujeron en un 60% en el primer trimestre en España, los precios sufrieron una baja que llegaron hasta un 20% y unos 250.000 empleos podrían perderse en este sector en el 2008. El representante inmobiliario instó al gobierno a 'tomar medidas' para reestablecer la normalidad del mercado financiero español, entre los cuales la falta de liquidez, calculada en varias decenas de miles de millones de euros, que paraliza la actividad inmobiliaria, sostuvo. Este retroceso, muy sensible desde el otoño pasado, está considerado en gran parte como responsable de la desaceleración del crecimiento, el aumento del desempleo y la reducción de los excedentes presupuestarios en un país en el que 'boom' inmobiliario animó la actividad económica en los últimos diez años.