El Ibex-35 se resarció del varapalo que el sector inmobiliario le había causado el mes anterior y acabó mayo con una subida del 6,64%, la mayor registrada en ese mes en toda su historia y la más alta desde septiembre de 2005.
Empujada por las operaciones empresariales, la mejora de la situación económica en Estados Unidos y la pujanza de la economía germana, la bolsa española, al igual que muchos de los mayores mercados del mundo, acabó mayo en máximos históricos, encaramada a los 15.329,40 puntos. No obstante, la bolsa española superó en mayo las subidas de las grandes plazas internacionales, después de que Fráncfort ascendiera el 6,40%; Nueva York, el 4%; Londres, el 2,67% y París, el 2,42%, mientras Milán perdía el 0,77%. La quiebra de la confianza inversora en el "ladrillo" en abril, que había empezado por la inmobiliaria Astroc, dejaba a la bolsa expuesta al comienzo de mes y por debajo de 14.400 puntos. A lo largo de este período, las constructoras e inmobiliarias ejercieron una influencia dispar, ya que su evolución se caracterizó por los continuos altibajos y por su nefasta o favorable influencia sobre el mercado. En este sector, destacaron los ascensos de Acciona, que ganó un 20,79%; Sacyr, que mejoró un 10,28%; ACS, que se revalorizó un 8,81%, y FCC, que subió un 7,14%. Las distintas operaciones empresariales conocidas durante este período también influyeron decisivamente en la bolsa, sobre todo las relacionadas con el sector energético y bancario. La toma de posiciones en el sector energético, ante la previsible concentración del sector, tanto nacional como internacional, elevó considerablemente las cotizaciones de sus empresas. Así, Gas Natural subió un 18,20% beneficiado por el aumento de la participación en su capital de la francesa Suez, cuyo principal accionista, Albert Frere, adquirió el 5% de Iberdrola y llevó a la eléctrica a revalorizarse en el mes un 17,53%. En cuanto al sector financiero, destacó la oferta de 71.100 millones presentada por Banco Santander, Royal Bank of Scotland y Fortis sobre ABN Amro, en cuyo capital entró el suizo UBS. En este período se conoció la absorción de Capitalia por Unicredito, entidad que también adquirió una participación del Banco Sabadell. Con tanto movimiento en el sector, el primer banco español terminó el mes con un ascenso del 8,26%, al tiempo que el BBVA ganó el 6,40%. Este mes también se ha caracterizado por el asalto de los fondos de capital riesgo a compañías como Altadis o Iberia. Respecto a los datos macroeconómicos, la inflación se contuvo en Estados Unidos -la tasa subyacente se situó en el 2,3%-, lo que ayudó a aventurar una próxima bajada de los tipos de interés, además de mejorar la actividad en el sector servicios y de conocerse datos favorables del sector inmobiliario. En cuanto a Europa, con el telón de fondo de la victoria de Nicolas Sarkozy en las presidenciales francesas, la economía germana crecía en el primer trimestre a un ritmo del 3,3%, mientras seguía mejorando la confianza empresarial e inversora, en tanto que el PIB español aumentaba de enero a marzo el 4,1%. Con estas bases, la bolsa pudo sortear algunos inconvenientes notables, como los sobresaltos llegados de China y del Golfo Pérsico. Las maniobras de las autoridades chinas para enfriar su economía y aminorar la especulación bursátil -subida de tipos, revaluación del yuan, incremento del coeficiente de caja y aumento de las tasas por operaciones bursátiles- causaron algún sobresalto bursátil. Las advertencias de la ONU sobre el aumento de la producción iraní de combustible nuclear y la exhibición de la marina estadounidense frente a las costas iraníes elevaron el precio del petróleo "Brent" a 72 dólares y alentaron el temor a que se declarara una guerra, lo que también afectó al mercado. En la última sesión del mes, el Ibex-35 consiguió un ascenso del 1,27%, impulsado por los bancos y, de nuevo, por las empresas energéticas, como el Santander, que ganó el 2,87%, y Repsol e Iberdrola, que ascendieron casi un 2%.