El tercer centro neurálgico de la economía mundial, China, parece avanzar en el ciclo global. El derrumbamiento del comercio mundial a finales de 2011 está afectando de frente a una economía ya frágil debido a la reducción forzada de una burbuja inmobiliaria incipiente. La persistencia de las presiones inflacionistas, exacerbadas por las crisis de los alimentos (cerdo y verduras) ha retrasado la respuesta de las autoridades, escaldadas por la reacción exagerada de la economía a los estimulos post-Lehman.

Habida cuenta de los precios de los alimentos y el desmoronamiento de los agregados monetarios del año pasado, la desinflación debería continuar hacia el 2%, abriendo el camino a un estímulo monetario más rápido a partir del próximo semestre. Las bajadas de las tasas de reservas obligatorias debería acelerarse, además de que será necesario compensar los efectos deflacionistas de las menores entradas de capital (aversión al riesgo obligada). Seguimos confiando en que el segundo trimestre marcará el mínimo del ciclo. La inversión ha alcanzado su punto más bajo en el primer trimestre de 2012 gracias a la recuperación de los proyectos de infrastructuras y viviendas sociales.

Las ventas minoristas han repuntado en mayo, a raíz de la confianza de los consumidores. Al final, las ventas de solares dan señales de estabilización, indicando que los promotores han intervenido suficientemente sus stocks de viviendas en construccción para considerar nuevas adquisiciones de tierras.

El resto de países emergentes deberían seguir, con retraso, la partitura monetaria china en un movimiento crescendo en Asia y América Latina. La inflexión experimentada por el ciclo económico mundial en primavera ha provocado en primer lugar salidas masivas de capital de « El Dorado » emergente hacia la seguridad del dólar. Las divisas y las materias primas han sufrido a la vez. La calma ha regresado a los mercados de cambio, las fuerzas deflacionistas deberían superar y permitir a los bancos centrales bajar la guardia depués de una fase de observación prudente. Un movimiento presupuestario completaría este esfuerzo de recuperación (China, Brasil y Corea). Arabia Saudí participa ya ampliamente en esta actuación keynesiana debido a una producción petrolífera llevada a su máximo histórico, acelerando así la desinflación energética, en detrimento de sus socios de la OPEP.

A pesar de las dificultades europeas, el cortafuegos de los bancos centrales deberia preservar el ciclo mundial de una recaída en la recesión. Frente a las valoraciones que integran un nuevo escenario de « double dip », se han desplgado poderosas barreras de conetnción ( tipos, petróleo y dólar). Las buenas noticias coyunturales del segundo semestre deberían, por tercera vez, desmentir a los agoreros y traer un cierto optimismo a los mercados financieros.